domingo, 24 de agosto de 2014

La cultura del miedo


Por: Rocío Infante Buitrago
Facebook: Rocío Infante
Twitter: @rochy1111


“Nos enseñaron a tener miedo y a vivir con él, pero se les olvido enseñarnos cómo evitarlos y deshacernos de ellos”

Es tan jarto escribir sobre temas como este, precisamente porque tocan mis  fibras más profundas, y seguramente, la de muchos lectores. No sé desde donde me lean, pero si usted está en Bogotá, sé que no le será indiferente lo que voy a escribir sobre la Capital. 

De repente, un bogotano promedio, se levanta una mañana como cualquier otra, intentado luchar con el reloj porque el sueño es absurdamente irresistible, pero sabe que inevitablemente debe salir mínimo con una hora o en el peor de los casos, hora y media de anticipación para llegar a su lugar de trabajo o de estudio temprano. Esto, gracias al pésimo servicio público que tiene la ciudad, el cual genera un tipo de caos en la movilidad que parece de locos y que sin duda es atemorizador. 

Aun así, nos levantamos tarde, lo que genera un problema en nuestra actitud y comportamiento desde la mañana. Claro está, que desde antes de salir de la casa, nos mentalizamos en donde sería el mejor lugar para guardar bien el celular y la plata, para que en medio del agite no se caigan o en efecto, se los roben. Mientras otros, se echan la ‘bendición’, porque saben que salen de la casa con vida, pero que llegar a ella Bien es todo un milagro. 

Por eso, aquí culturalmente somos una generación miedosa, pero no porque hayamos nacido así, sino porque la sociedad a diario se encarga de hacernos esclavos del miedo. Desde pequeños nos crearon el miedo a la oscuridad, porque si no nos dormíamos rápido vendría el coco y nos comería. Pensábamos que ese miedo iba a desaparecer cuando creciéramos, pero la realidad es otra, ahora, incluso le tememos a más situaciones que cuando éramos pequeños.

Tememos por nuestra vida al salir de casa, porque en cualquier momento podemos ser víctimas de los ladrones que nos acechan, que no se conforman robando, sino que para su satisfacción deben dejar un muerto de por medio. Por culpa de esa inseguridad y de ese miedo constante, es que el bolso por donde quiera que vayamos debe ir bien agarrado, el estar constantemente chequeando quien está al lado, atrás y a delante,  es la tarea de todos los días, porque aquí nadie se salva, todos por el problema psicológico del que padecemos –el miedo-, vemos un ladrón interno o un psicópata sexual en la gente del común, que en el caso de las mujeres, pero también en el de algunos hombres, quieren manosear y en el peor de los casos violar.

Si una persona se le acerca buscando una dirección y le muestra un papelito, lo típico es que usted se aleje pensando que le van a echar escopolamina y prefiere decir que no sabe. También evita en lo más posible no discutir con nadie en el medio de transporte público o en la calle, teniendo en cuenta que no falta el que lo llegue a maltratar verbal y físicamente. En el peor de los casos, lo llegue a chuzar como decimos coloquialmente o a quemar con ácido, como se ha podido ver en los últimos años. 

Aunque la lista de miedos en la ciudad es demasiada larga, trate de poner los ejemplos más frecuentes, para concluir que nosotros, ya no sabemos que significa la palabra tranquilidad en la calle. Caminamos rogando porque nunca nos pase nada de lo que mencione anteriormente. Situaciones que sin duda, afectan nuestro ritmo de vida. Nos enseñaron a tener miedo y a vivir con él, pero se les olvido enseñarnos cómo evitarlos y deshacernos de ellos. Esto de un momento a otro se convirtió en nuestra cultura ciudadana, nos acostumbramos y todos desgraciadamente la naturalizamos.  

sábado, 23 de agosto de 2014

Lo mejor del II Foro de Periodismo Rock


Por: Alexander Silva Bustos
Twitter: @alexsilva_78


Hoy quiero alejarme un poco de la temática con la que se ha venido trabajando esta franja (la cual seguramente volverá la semana entrante) para contarles que con ocasión de Rock al Parque, que cumplió 20 años de existencia y se realizó el pasado fin de semana en Bogotá. IDARTES desarrolló varias actividades en torno al festival. Una de ellas fue el II Foro de Periodismo Rock, evento que tuvo lugar los pasados 14 y 15 de agosto en la Biblioteca Virgilio Barco. Como bien lo saben todos ustedes no soy periodista ni pretendo serlo pero, el rock sí es una de mis grandes pasiones y por tanto decidí darme la pasadita; lastimosamente solo pude asistir el viernes 15 ya que ese jueves tenía clase y aunque sea fanático del rock primero está el deber que el placer. Así que quiero contarles sobre las conferencias de esa segunda jornada.

A primera hora se realizó una charla acerca de la influencia de los medios digitales orientados hacia la difusión del rock. En esta conferencia estaban varios periodistas iberoamericanos que son de amplio reconocimiento: Jordi Meya (español, de la revista Rockzone), Francisco Reinoso (chileno, de Radio Sonar y RockAxis), Humphrey Inzillo (argentino, de Rolling Stone Argentina), Natalia Cano (mexicana, de Rolling Stone México) y Chicho Pellegrini (argentino, de la Radio Pública Argentina). Todos ellos se declararon, primero que todo, sorprendidos que un evento como Rock al Parque donde su principal financiador es el gobierno distrital continúe en pie después de dos décadas cuando lo normal en sus países es que las empresas privadas se metan la mano al bolsillo para traer a los artistas y dar este tipo de espectáculos al público. Propusieron también que para que el evento tenga más continuidad en el tiempo sea precisamente el sector privado quien se involucre más en el cuento del festival, para tener mejores carteles y también para, por si en algún momento la política del gobierno de Bogotá hacia Rock al Parque llegara a cambiar, este evento tan emblemático y único en su clase dentro del circuito del rock en Hispanoamérica no muriera.

Este grupo de periodistas también considera que ha sido un cambio brutal el hecho de pasar del papel al mundo digital. Incluso yo aún recuerdo los tiempos en los que las revistas de rock iberoamericanas llegaban a Colombia casi seis meses después de ser publicadas en sus países de origen, pero así y todo nos devorábamos sus contenidos vorazmente. Tanto ellos como muchos de los presentes coincidimos que la nuestra es una de las últimas generaciones que creció con amor hacia la lectura y por tanto nos da cierta nostalgia ver cómo de las publicaciones impresas se ha dado paso, poco a poco, a los contenidos en línea y en tiempo real. Hoy ya no necesitamos esperar que venga la revista desde España, Chile, México o Argentina sino que apenas los artículos son publicados en sus sitios de internet nosotros podemos visualizarlos inmediatamente. Incluso (para evitar la nostalgia de aquellos lectores por amor o coleccionistas por devoción) hay revistas que salen al mercado en físico (impresas) y que también ofrecen sus contenidos por internet.

Para rematar, en el evento central del Foro, se contó con la presencia de dos personalidades de la radio y la televisión: Andrés Durán (locutor de Radiónica, es una de las personas que más sabe de rock en Colombia) y Eddie Trunk (conductor del programa “That Metal Show” del canal VH1). Estos dos personajes se pusieron a conversar de muchos temas, pero sobre todo de uno que particularmente me llamó la atención: cualquiera pensaría que Mr. Trunk por tener programas de radio y televisión en los Estados Unidos tiene fama, fortuna y consigue todo lo que quiere. La verdad es otra, totalmente distinta. Cuando Trunk empezó en los inicios de los años 80, lo hizo por el simple gusto de mostrarle al mundo que el hard rock y el heavy metal merecían ser escuchados y ser sacados de esa especie de mundo subterráneo en el que vivían en ese entonces y en el que, a pesar de los cambios que hemos tenido a todo nivel, todavía viven esos dos géneros musicales. Es increíble que aún en los Estados Unidos los programas de Eddie Trunk sean radiados a la media noche, por espacio de una o dos horas y que su show de televisión sea de un bajísimo presupuesto. Pero él sigue adelante, con su pila de CD’s, mostrándole al mundo la música que a él le gusta por puro gusto y sin complacer a nadie. Tal vez por eso me siento identificado con Eddie Trunk, no solo en el gusto por el rock sino porque ni él ni yo nos consideramos periodistas; simplemente queremos hacer sentir que ese género que muchos rechazan o consideran moribundo todavía tiene un pequeño soplo de vida que lo alienta a continuar adelante.

P.D. Me encantó bastante que en el Foro de periodismo había muchos jóvenes con camisetas de las bandas de rock clásicas y me gustó mucho ver la convocatoria que tuvo el evento. El auditorio era para 410 personas y la gente de logística confirmó que por lo menos 500 personas se quedaron por fuera. Todo un privilegio para quienes pudimos ingresar.

Ni con el pétalo de una rosa. Parte II

Por: Estefanía Bohórquez Pérez


En mi entrega anterior me dediqué a hacer un llamado a todas aquellas mujeres que son maltratadas y que siguen con su agresor por diferentes razones. Una sacudida para que se alejen lo más rápido posible de estos personajes que no hacen más que acabar con el autoestima de su pareja y pueden llegar hasta a asesinarlas en uno de sus arranques.

Hoy quiero, haciendo uso de un clásico de la música de despecho, expresar lo que, a mi modo de ver, se debe pensar, cómo se deben mirar a estos individuos que se atreven a coger a sus parejas de bolsas de boxeo. Quién mejor para ilustrarnos que Paquita la del Barrio, con su inigualable estilo, para esta ocasión con la muy popular Rata de dos patas: “Rata inmunda, animal rastrero, escoria de la vida, adefesio mal hecho”, así debemos mirar a estos pocos hombre que se creen con el derecho de golpear o insultar a sus compañeras sentimentales, eso sí con todo el respeto de las ratas de cuatro patas. 

Para algunos lectores estas pueden ser palabras mayores, pero es inaudito denominar con adjetivos más suaves a unos supuestos seres humanos que estuvieron dentro del vientre una mujer, que se alimentaron de su pecho, a quienes una mujer les curaba las heridas, les limpiaba los mocos, la ‘cola’, y las lágrimas, pero que ahora a la pareja con la que ellos mismos decidieron estar terminan ‘moliéndola’ a golpes o acabándola a insultos, realmente esto además de inaceptable se escapa de cualquier lógica. 

Ahora quiero decirles a todas las víctimas de estos patanes que les griten en su cara, sin pena, miedo o pesar, “Rata de dos patas te estoy hablando a ti, porque un bicho rastrero, aun siendo el más maldito, comparado contigo se queda muy chiquito”. Invitarlas a que pasen su duelo, a que lloren, griten, se desahoguen, pero también a que sigan adelante, a que entiendan que este maltrato no las define, a que pueden aspirar a algo mucho mejor y a que procuren no repetir el mismo patrón una y otra vez.

A usted maltratador quisiera que analizara que con su actitud no se convierte en nada más que una “… sanguijuela… cucaracha, que infecta donde pica que hiere y que mata”, por favor piense que con eso logrará tener una mujer sumisa y temerosa amarrada a su lado por un tiempo, pero que eso no es eterno, que con los maltratos tardeo o temprano termina solo, ya sea porque su pareja se va a cansar y escapará o porque usted terminará convirtiéndose en un asesino, llegando a cegar la vida de esa persona que dice amar.

También toda la sociedad debe pedirle a personas como usted que se trate, pues tiene una enfermedad sicológica, en esta medida se podrá evitar que se perpetúe el fenómeno del maltrato, pues es bien sabido que si usted proporciona para sus hijos un ambiente donde solo hay maltrato, aunque ellos no sean las víctimas directas, ellos se convertirán en los maltratadores o los maltratados del futuro, debido a que normalizaran la violencia y la convertirán en un aspecto habitual en sus vidas.

Para aquellos maltratadores de segunda generación, es decir, que crecieron viendo y sufriendo maltrato, que deciden convertirse en victimarios quisiera pedirles que se detengan un momento a pensar en cuando ustedes, o sus madres, eran los vulnerados. Cómo se sentía, qué pensaba, cuánto le dolía, si considera que aquello estaba mal, detengas, respire y evite continuar el mismo círculo vicioso. Seguramente esto le ayudará a estar en paz, evitara que la cadena siga y permitirá que usted sea mucho mejor que aquel del que fue víctima; por supuesto busque ayuda.

Para finalizar, a la sociedad en general hay que recordarle por enésima vez que es inaudito que seamos permisivos con el maltrato y debemos preguntarnos cuántas muertes más debemos tolerar para poder reaccionar, cuántas más para intervenir y evitar que siga sucediendo.

miércoles, 20 de agosto de 2014

¿Agua? ¿Dónde?, se nos perdió y ya no sabemos dónde encontrarla



Por: Oscar Tellez Dulcey
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Twitter: @oscar_ftellez


El agua debió darse a cada habitante del territorio por igual. Para adquirir el preciado líquido no tiene porque importar la zona que se habite, pero tal parece que la sensualidad del capitalismo basta para que privaticemos y vistamos con la ropa de lo público, aquello que por derecho pertenece a la raza humana. No en Bolivia, allá no, porque Evo a pesar de las discusiones bien propuestas por las feministas, se ha puesto en la tarea de resaltar el verdadero sentido de lo público en el líquido que regula el derecho más importante de todos: el derecho a la vida.

Vuelvo a escribir después de dos semanas de cambios drásticos en las publicaciones de este blog, y quiero referirme a la negligencia del Estado colombiano para reconocer el agua como un regulador de ese derecho a la vida. Quizás no se hacen pronunciamientos públicos que entiendan el agua como garante de los derechos humanos, pero el acto simbólico de ponerle un valor monetario, le otorga exclusividad. El agua es para aquellos que la compren, ni siquiera los vecinos de ríos, quebradas, pozos y demás fuentes, están del todo librados de la depredación monetaria, las grandes multinacionales compran los ‘’paquetes gangas’’ del Estado que incluyen: los ríos, valles, pastos, montañas y planicies de muchos territorios.

El mundo entero le otorga un valor de cambio al agua. Las grandes celebridades del planeta se enroscan en la ‘’campaña del balde de agua’’ para pagar por ella millones de dólares, desperdiciándola de una forma tonta, absurda y en momentos patética. A Messi, Obhama, Shakira Piqué y Justin Bieber les sobra el agua, simplemente porque les sobra el dinero. El que no trabaje, pues que no coma, pero el que nace tiene la obligación y el derecho de beber agua si o si.

En Colombia, usamos las ventajas del agua para promover la explotación de minerales sólidos y petróleo, bueno dejamos que las grandes multinacionales las usen por nosotros, porque hasta para extraer minerales somos retrasados. Llenamos las capas de la tierra de millones de litros de agua que perforan los posos petroleros, y cuando llega la sequía a las zonas de explotación le echamos el pato a los campesinos y diferentes comunidades que viven de la ganadería y la tala de árboles. En Colombia despreciamos los páramos y los volamos a punta de explosivos para buscar guacas que se privilegian y protegen más que los frailejones.

Las consecuencias del cambio climático se multiplican en el sol del Ecuador, el verde de los pastos se torna amarillento, los animales caen rendidos a los suelos para morir, los niños ven dos caminos: morir de sed por falta de agua, o morir de hambre porque los cultivos no pueden ser regados y se marchitan.  El Estado neoliberal se venda los ojos frente a esta realidad. El gobierno colombiano no se mueve de su modelo de desarrollo tan mal planteado: es más importante mantener la inversión extranjera que garantice el desarrollo económico e industrial de un país, que mirar las consecuencias que ese modelo, importado y copiado de culturas diferentes, genera en nuestra realidad.

Tal parece, que los dueños del país entienden bien la lógica: el acumular gran capital les permitirá tener acceso exclusivo al agua. No importan los males que se generen, el egoísmo y el privilegio de lo individual sobre lo común nos destruye. Y si no me creen pregúntenle a la British Petroleum Company, cómo van las negociaciones con Colombia para extraer petróleo en Guainía, a costa del bienestar de la tribu Nukak Maku, la comunidad cazadora recolectora que habita la zona (no vendida aun, pero si cercada a manera de reservación) en donde se encontró una nueva fuente de petróleo.  

martes, 19 de agosto de 2014

Una historia de desGracia 


Por: Catalina Rivera Rodríguez
Facebook: Kata Rivera
Twitter. @LaPerpleja


La G es la constante ecuación que siempre resolvemos los colombianos para descubrir que invariablemente da el mismo resultado: el pueblo pierde. Galán, Gaitán y Garzón, todos son parte de una historia de desGracia. 

El 9 de abril de este año se cumplieron 66 años del asesinato del  grande Jorge Eliecer Gaitán, desatando el famoso Bogotazo.  El caudillo fue baleado mientras salía del Edificio Agustín Nieto. Juan Roa Sierra fue dado como el asesino. Sin embargo aún se manejan versiones de que él fue solo el autor material del hecho, ya que Gaitán resultaba incómodo para muchos, no hay duda de que hubiera intenciones de asesinarlo.

Después de más de cuatro décadas, el 18 de agosto de 1989, mataron a Luis Carlos Galán, en Soacha, al subir a la tarima a dar unos de sus discursos como candidato presidencial. El pueblo colombiano confiaba en que bajo su mandato tendríamos una Colombia distinta, pero las intenciones de los grandes carteles de la droga, aliados con el estado eran distintas. Después de veinticinco años, solo dos personas han sido condenadas por este hecho, el exsenador y exministro Alberto Santofimio Botero y Jairo Velásquez, alias “Popeye”, jefe de sicarios de Pablo Escobar, la investigación sigue ya que fue declarado  delito de lesa humanidad.

Diez  años después, el 13 de agosto de 1999 es asesinado Jaime Garzón.  Le disparan mientras se dirigía a los estudios de Radionet en Bogotá. Hasta el momento no hay ninguna condena por este crimen y no fue declarado de delito de lesa humanidad. El abogado y los familiares de Garzón reclaman que después de tanto tiempo los avances del caso son irrisorios, lo que denota una falta de compromiso muy grande con el esclarecimiento de la verdad.

Estos tres asesinatos son unos de los más emblemáticos y recordados en nuestro país, nos muestran la Colombia que fuimos y lo que somos ahora, porque si antes Jaime Garzón tenía material, ahora no le alcanzaría el día entero para tanto.

Más allá del pueblo enardecido y la protesta en las calles no hemos logrado sacar adelante un proyecto de país distinto, nos ha faltado dirección, la turba del Bogotazo entró al Palacio de Nariño, pero volvió a entregarle el poder a los de siempre, estos muertos de una Colombia que pide cambios nos recuerdan que no hay que detenernos en el propósito.

Ya sabemos que el Estado no está para nada interesado en gestar algo diferente a lo que ya tenemos, lo mínimo era que hubieran esclarecido ya estos tres crímenes, pero la especialidad de nuestro sistema judicial nunca ha sido destapar ollas podridas, especialmente porque siempre están ellos implicados.

Nunca volveremos a tener personajes de la calidad de Gaitán, nunca una oratoria mejor ejecutada; Galán, nunca su valentía para denunciar lo que nadie se atrevía a decir; o Garzón, nunca su originalidad para decir la verdad; pero tenemos una juventud que está en capacidad de dar un nuevo revés en nuestra historia.
Así las cosas, habría que empezar a voltear la ecuación, mezclarla con otras variables, desarmarla y crear una nueva, hasta que dé, lo que todo estado al final debería garantizar, el bienestar de su pueblo.

En el tintero:

• Ese tal Ministerio de la Presidencia “No existe”. Cómo Néstor Humberto Martínez va a ser neutral si es abogado de Pacific Rubiales, de Luis Carlos Sarmiento Angulo y del Grupo Santo Domingo, entre otros (incluyendo a la banca) , ¿va declararse impedido en estos casos?, ¡pues entonces que no vaya a trabajar porque anda metido en todo!

lunes, 18 de agosto de 2014

Lo que se nos sigue olvidando


Por: Rocío Infante Buitrago
Facebook: Rocío Infante
Twitter: @rochy1111


“Muchos padecemos de alzhéimer crónico, olvidamos lo que más importa en la vida y nos aferramos a las cadenas que nos atan a las intrascendencias de lo cotidiano”

Hay circunstancias en la vida que en definitiva no logramos comprender, como por ejemplo, el hecho de pensar cómo y por qué razón una persona se puede quitar la vida, cuando aparentemente tiene fama, dinero y goza de los placeres más deseados que cualquiera  anhelaría poder disfrutar, al menos, en algún momento de su existencia. 

Esas preguntas durante la semana que pasó estuvieron rondando por la cabeza de millones de personas en el mundo, tras conocerse la noticia sobre la muerte del reconocido actor Robin Williams. Era increíble creer que un hombre como él, más conocido como el genio de la risa, pudiera acabar con su vida de la manera en que lo hizo. Era increíble ver cómo tanto talento, tanto carisma, tantos éxitos y triunfos, pudieran quedar reducidos en un cajón bajo tierra. 

Pero lo más increíble, es que así como él, a diario son muchas las personas que terminan con su vida por diversas razones. La mayoría, no tan famosas y reconocidas, pero con sueños y una vida por delante. No obstante, el suicidio es un mal que continua invisibilizado en el mundo y en Colombia ni se diga. Según el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, en lo que va corrido del año, 948 personas se quitaron la vida en el país, entre ellas, 768 fueron hombres y 180 mujeres. Dentro del rango de edad de 20 a 24 años para ambos sexos. La ciudad que más registra casos de suicidio es Bogotá. De igual manera, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el mundo cada año se cometen 900.000 suicidios, alcanzando una tasa de 16 por cada cien mil habitantes. Colombia ocupa el tercer lugar de alta tasa de suicidios en América Latina. 

Las causas más frecuentes de suicidio en el país son los conflictos de parejas, el maltrato físico, sexual y emocional, problemas económicos, seguido de enfermedades como la depresión, entre otros. Y es que en el mundo muchos padecemos de alzhéimer crónico, olvidamos lo que más importa en la vida y nos aferramos a las cadenas que nos atan a las intrascendencias de lo cotidiano. Precisamente la dimensión que más olvidamos, es la vida interior, así como lo menciona Leonardo Boff. Nos preocupamos más por lo banal, por lo sin sentido, por el dinero, la fama, las apariencias, los placeres pasajeros, por lo que en conclusión no sirve para un carajo, porque eso, en definitiva, no nos hace feliz.

También, la desesperanza frente a un mejor país, es lo que hace que personas, la gran mayoría jóvenes, acaben con su vida sin reparo, creyendo que esa es la mejor opción. Por qué, ¿para qué seguir viviendo en un mundo donde al parecer nacimos para sufrir, en un país que no nos deja avanzar…?
Esta forma de vida y de pensamiento es lo que ha permitido que las tasas de suicidio sigan aumentado, a mí en lo personal me aterran, me dan escalofríos, y realmente me preocupan. Sí, me preocupa que en este país los jóvenes seamos las víctimas más vulnerables, olvidando que tenemos el poder y la fuerza para seguir el consejo que un día nos dejó uno de esos jóvenes guerreros que ha tenido Colombia: “Si ustedes los jóvenes no asumen la dirección de su propio país, nadie va a venir a salvárselo, nadie” Jaime Garzón.

Ni con el pétalo de una rosa. Parte I


Por Estefanía Bohórquez Pérez



Hoy elaboro un mensaje para usted, sí amiga, usted que se pregunta si es culpa suya, usted que vive envuelta en los miedos, usted que cree que sola no puede salir adelante, usted que a pesar de los moretones y la sangre sigue sin inmutarse. Sé que va a decir que nadie la entiende, sé que puede que siga en negación o peor aun buscando de cualquier forma que su actuar no despierte al ‘animal’ con el que convive.  Y puede que tenga razón, nadie la entiende, pero disculpe es que es imposible entender que usted permita que la maltraten y aún siga allí, es increíble que no se escabulla por, al menos, el instinto de conservación.

El viejo adagio popular "a una mujer no se le toca ni con el pétalo de una rosa", depronto nacido también en un pensamiento machista de ver a la mujer como un ser más débil, pero que si hubiera sido bien inculcado sería un perfecto salvavidas, porque  todavía en este siglo, después de todas las luchas, hay personas que se creen con propiedad sobre su pareja y que consideran que esta es un saco de boxeo en el que pueden desahogar su frustración.

Es triste que muchos consideren normal escuchar de una golpiza por violencia intrafamiliar a diario. Pero es peor oír a las personas diciendo que las peleas en la pareja son normales, que los gritos son aceptables y, lo más absurdo, que si no hay celos no hay amor, mentiras que conllevan al desarrollo del campo de cultivo para abusos físicos y sicológicos.

Y como lastimosamente esto ha sido una constante durante siglos, quiero traer a la memoria las palabras de la artista española Bebe en su canción Malo, que describe las percepciones de una mujer que es frecuentemente golpeada: “Apareciste una noche fría con olor a tabaco sucio y a ginebra, el miedo ya me recorría mientras cruzaba los deditos tras la puerta. Tu carita de niño guapo se la ha ido comiendo el tiempo por tus venas y tu inseguridad machista se refleja cada día en mis lagrimitas”.

Obvio que estas palabras le duelen, lógico que esté espantada, pero tienen que sacar el valor para dejar de rogarle a ese poco hombre y no tener que volver a decir “una vez más no, por favor, que estoy cansada y no puedo con el corazón, una vez más no, mi amor, por favor, no grites, que los niños duermen”. Si no reacciona por usted, hágalo por sus hijos, ellos tienen derecho a estar tranquilos, a no ver que la maltraten y de ningún modo ser maltratados, además tenga en cuenta que este ambiente será asumido por ellos como natural y estará ‘criando’ a los futuros maltratadores o maltratados.

Hoy solo quiero invitarla a que diga BASTA, hoy solo quiero decirle que no está sola, que hay muchas mujeres que como usted han sido maltratadas, pero que han salido adelante y hay toda una red de apoyo para que usted también lo logre y le grite en la cara a ese ‘‘animal’’: “voy a volverme como el fuego, voy a quemar tu puño de acero, y del mora’o de mi mejilla saldrá el valor pa’ cobrarme las heridas”. Y cobrárselas no quiere decir devolviéndole golpes, aunque si le da una patada en la ingle o un puño en el tabique para defenderse nadie se lo reprochará, pero no hay nada que humille más a estos que se las dan de ‘‘machos’’ que demostrarles que para nada son necesarios y que uno está mucho mejor sin ellos.


La exhorto a que le haga entender que “no se daña a quien se quiere… no te pienses mejor que las mujeres… Eres débil y eres mal, no te pienses mejor que yo ni que nadie, ahora yo me fumo un cigarrito y te echo el humo en el corazoncito” y la invito a que le dedique mi próxima columna, que será totalmente descriptiva para mostrar a la sociedad en general cómo se deben percibir y sancionar estos ‘individuos’.