sábado, 5 de julio de 2014

¿Miraremos el otro 99% de Colombia?


Por: Oscar Tellez Dulcey
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Twitter: @oscar_ftellez


Se acabó la ilusión, la lógica que propuse en una columna anterior se fue a la basura. Colombia, ni por todos los acuerdos de terminación del conflicto o de paz que firme, pudo ser campeón del mundo. A lo mejor el pluss de campeón le servirá más a Brasil, para ocultar de una vez por todas las condiciones de pobreza extrema, y falta de interés político en el mejoramiento y cumplimiento de los de cada uno de sus habitantes. Pero dejemos a Brasil batirse en la copa y pasemos a lo realmente importante.

Tal parece que Pekerman y sus muchachos en verdad lograron unirnos como país y en cierta forma hacernos entender que antes que nada somos colombianos. Bueno, aunque siempre existieron discusiones absurdas y sin fundamentos engendradas por regionalismos tontos, donde nos peleamos por el origen de las estrellas de la selección, y los sacábamos a relucir más como un producto interno de la región que del mismo país. Pero nos llenamos de orgullo colombiano por encima de cualquier otra cosa, y eso fue lo importante.
Creo que ahora la importante, sería preguntarnos ¿qué vamos a hacer con la unión que nos ha permitido la selección? Si nos quedamos únicamente mirando ese 1% que representa la esfera del fútbol, estamos jodidos. Un 99% de situaciones de suma importancia –que requieren nuestra nueva ‘’hermandad colombiana’’- están en este omento a un paso de las escaleras. El sector cuasi aristocrático que dirige nuestro país está listo para darle avanzada a la locomotora colombiana, que bien puede ser minera, petrolera, palmera, cafetera, o lo que sea; pero eso sí, en el momento que se nieguen a creer en nuestra nueva ‘’hermandad colombiana’’ o simplemente descubran la ‘’farsa’’ que pudimos armar, nos meterán más que un golazo. En ese momento no podremos protestarle al juez de turno y acusarlo de venderse a los intereses mafiosos de la FIFA colombiana convertida en Gobierno Nacional.

Las precauciones se deben tomar juntos, organizados. Divididos y segregados no somos nada más que una parranda de inconformes que se queda en la utopía sin proponer alternativas de cambio. La unión fortalecerá el partido que se nos viene, y créanme que si lo ganamos tendremos mejores recuerdos que el de ‘’nuestro maracanazo’’, incluso recuerdos más amenos de lo que pudo ser ‘’el castelaso’’. Tenemos de frente el chicharrón que nos propuso la bancada del Ministerio de Salud, hoy comandada por Alejandro Gaviria; la nueva reforma a la educación que se ve venir desde el Ministerio; los diálogos (en veremos) con las asociaciones campesinas; la importancia de los diálogos con la guerrilla del ELN y los acuerdos a los que el gobierno llegue con las FARC; etc. A todo debemos estar atentos y mostrar nuestras posiciones como sociedad –más aun como colombianos- en cada uno de los problemas sociales que nos encierran.

Preocupémonos por el otro 99% de nuestra realidad. El fútbol nos ha dado un empujoncito, cojamos camino y aventémonos al interés por la construcción de una sociedad más justa, libertaria e igualitaria. Olvidémonos del conductismo. No seamos tan hipócritas de agradecer a la selección por devolvernos la esperanza, permitirnos soñar y creer, para luego quejarnos de lo que nos toca, sin permitirnos soñar con un país en mejores condiciones.

Nos están quitando la venda de los ojos, el mundial se acaba en ocho días. Lo preocupante es que cuando nos quiten la venda nos daremos cuenta que estamos ciegos. Quizás ni siquiera nos fijemos en el 99% que no vemos de país, y que resulta más importante que el fútbol. Quizás pasaremos 20 años poniendo por encima de todo ‘’el cinco a cero’’, el gol contra Alemania en el 91, y de ahora en adelante lo más importante será Maracana ese 28 de junio, nuestra hazaña deportiva del momento.   

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