miércoles, 30 de abril de 2014

Consumámonos en el fuego de las letras


Por: Rocío Infante Buitrago
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“Donde se queman libros se terminan quemando también personas”. Heinrich Heine

A vísperas de la Feria del Libro,  uno de los eventos más importantes de Bogotá, es oportuno no solo mencionar las cualidades del libro, sino traer a la memoria los horrores por los cuales ha pasado. Porque, ha si como fue una de las creaciones más significativas del ser humano, al mismo tiempo,  ha sido víctima fatal de la ignorancia de su creador y de los enemigos del conocimiento. 

Viajar a otras culturas, obtener diversos conocimientos, dejar volar la imaginación, aprender, crear, soñar, recordar y hasta amar, son las grandezas a las que nos lleva cada uno de los libros existentes en el mundo, -aunque esta descripción es corta para todo lo que representa. Sin embargo, los libros también han sido los principales objetos que han generado controversia a nivel político, social, cultural y religioso en nuestras sociedades. 

Y es precisamente el fuego el mayor protagonista del exterminio del conocimiento y de todas las posibilidades de concebir el mundo desde otras perspectivas. Un ejemplo claro, es el incendio de la Biblioteca de Alejandría, la cual se constituyó como una de las catástrofes más importantes dentro de la cultura occidental, teniendo en cuenta que esta, para el siglo III o IV era prácticamente la más grande. Su riqueza literaria era relevante para la época, no obstante, a pesar de que no se conoce a ciencia cierta sobre los culpables de esta tragedia, se dice que fue Califa Omar, quien se basó en el argumento de que: “Los libros de la Biblioteca o bien contradicen al Corán, y entonces son peligrosos, o bien coinciden con el Corán,  entonces son redundantes”.

Pero no solo el incendio de la Biblioteca de Alejandría ha marcado un hito histórico para el universo de las letras, sino también otro hecho degradante fue en 1933, donde Hitler en la Alemania Nazi dio paso a la persecución, intelectual, cultural y política que finalmente desató la denominada “purga literaria del espíritu no Alemán”. Quema pública de 20.000 libros de tendencia comunista y pacifista,  de autores judíos como Karl Marx, Sigmund Freud, entre otros. Pero en Colombia, los amantes del fuego también hicieron de las suyas. El 13 de mayo del año 1978, en la ciudad de Bucaramanga, la Sociedad de San Pio X, como acto de fe, invitó a todos los feligreses a que participaran en la quema de revistas pornográficas, publicaciones corruptas, entre ellas, libros de Gabriel García Márquez, y una Biblia que a juicio de ellos era pecaminosa porque era una edición protestante y no católica. Obras que  ‘’perturbaban’’ las mentes de los jóvenes.

Mentes que actualmente están corrompidas pero no precisamente por la lectura extensa de libros, sino todo lo contrario, por la ausencia de ellos en sus vidas. Lamentablemente el 67% de la gente en Colombia no lee, sencillamente porque no le gusta. Porque en nuestro país es más costoso un libro que una botella de trago. Por eso es que nuestro país no avanza y los pequeños Hitler de la época siguen haciendo de las suyas.  Así que, quizás, a unos los seguirá consumiendo las llamas de la ignorancia, pero, tal vez, a otros pocos, el fuego de las letras. 

martes, 29 de abril de 2014

Un ejemplo del porqué la salud en Colombia es un derecho a medias


Por: Karen Rivera Muñoz
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Hablar de discapacidad requiere abarcar un sin número de variables complejas que  reflejan una interacción entre las características del organismo humano y de la sociedad. 

En la actualidad, son muy pocos los países que disponen de mecanismos adecuados para responder a las necesidades de las personas con discapacidades. Como consecuencia de ello, la falta de atención de salud y de servicios de rehabilitación adecuados de estas personas es inferior a las de las personas que no tienen ningún tipo de discapacidad. 

Julián Rivera es un niño colombiano de 13 años de edad, residente del municipio de Funza Cundinamarca. Desde su octavo día de vida padece de autismo, retardo mental, epilepsia focal, falta de visión y control de esfínteres. Cuenta con una Colostomía y requiere de medicamentos como, aripiprazol y carbamazepina, medicamentos de difícil acceso debido a su costo, el primero de aproximadamente de 195.000 y el segundo de 320.000. Su EPS, en este caso Cafam Famisanar, no solventaba ninguno de los medicamentos ya mencionados hasta que la madre optó por poner una tutela. Hace unos días Julián se ha visto afectado, porque su EPS quiere quitarle los beneficios ya obtenidos, además se demora meses en brindarle el servicio de salud requerido. Según Cafam Famisanar, no están autorizados a suplir todas las necesidades de una persona “que tenga la edad que tenga, no va a aprender nada más”. Julián tiene el 85.5% de discapacidad y su salud se va visto deteriorada por la negligencia de dicha EPS. 

Teniendo en cuenta lo anterior, Cafam Famisanar está cometiendo un doble delito. Me atrevo a afirmar lo anterior, sin ánimo de hacer un juicio de valor, porque, primero la salud es un derecho fundamental que debe ser garantizado a todas las personas sin importar raza, sexo, situación social, política, económica, condición física o mental; y segundo, porque se debe afrontar de manera eficaz, real y rápida las necesidades en materia de salud de las personas y sobre todo de los niños en condición de discapacidad, ya que es fundamental para el desarrollo y la inclusión de los mismos.  El derecho a la salud hace parte de la segunda generación, aquella que recoge los derechos económicos, sociales y culturales. Este y otros derechos como el de la educación, el trabajo, la vivienda digna, fueron incorporados poco a poco en la legislación a finales del siglo XIX y durante el siglo XX y tratan de fomentar la igualdad entre las personas, brindando a todos las mismas oportunidades para desarrollar una vida digna. Además, su función consiste en promover la acción del Estado para garantizar el acceso de todos a unas condiciones de vida adecuadas. 

Sin embargo, casos como los de Julián abundan y se ven todos los días en Colombia, un país que tiene un déficit altísimo en materia de salud, educación vivienda digna y otros derechos fundamentales plasmados en el artículo 44 de la Constitución Política de 1991, en donde se afirma que  los derechos fundamentales de los niños son: la vida, la integridad física, la salud y la seguridad social, entre otros que no se cumplen por el mal manejo del Estado que hoy en día sigue afectando a la población colombiana y a su desarrollo digno e integral.

lunes, 28 de abril de 2014

Nuestro eterno florero de Llorente

Por: Catalina Rivera
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En la candidatura de Oscar Iván Zuluaga se descarta de tajo la conformación de Zonas de Reserva Campesina, ¿por qué?, ¿qué tienen de malo?

A pesar de que en la constitución de 1991 no se hizo un reconocimiento formal a los campesinos -diferente a lo que ocurrió con los afrodescendientes e indígenas- durante el Gobierno de César Gaviria se promovieron las Zonas de Reserva Campesina (ZRC), por medio de la ley 160 de 1994. Estas son fundamentalmente un área delimitada, en la que cada persona tiene derecho a una Unidad Agrícola Familiar (UAF), el propietario podrá vender su UAF a otro campesino que no podrá comprar otra adicional y se le permite tener once hectáreas.

Con estas ZRC se reconocía la importancia de proteger al campesinado, evitar el latifundismo, la acumulación de tierras y la expansión, para promover el minifundismo y el desarrollo sostenible. En la actualidad existen seis ZRC ubicadas en Calamar (Guaviare), Cabrera (Cundinamarca), El Pato (Caquetá), el sur de Bolívar (Bolívar), el Valle del Río Cimitarra (Antioquia y Bolívar) y en el alto Cuembí y Comandante (Putumayo), conformadas entre los años 1997 y 2000. También están en trámite otras siete zonas y en el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (INCODER) se han radicado diez solicitudes más.

Tristemente, a mediados de los años 80, con el problema del paramilitarismo y la debilidad, heredada, del estado para detener el acaparamiento de tierras, la creación de estas fue diezmada. Sumemos que en el Gobierno de Álvaro Uribe se privilegió a las Zonas de Desarrollo Empresarial por encima de las Zonas de Reserva Campesina. Para rematar, la ZRC del Valle del Río Cimitarra fue suspendida en el año 2003, según dijo el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria- INCORA- porque  “algunas autoridades, gremios y comunidades de los municipios de Yondó,  Cantagallo, Remedios y San Pablo, manifestaron su inasistencia a la audiencia Pública del 18 de agosto de 2002, por la presunta falta de garantías y mostraron preocupación por la no canalización y utilización de los recursos de manera correcta”. Esta suspensión fue levantada en el año 2011.

En el actual proceso de paz se ha propuesto, varias veces, que como parte de la política agraria se fomente su creación. Incluso, Juan David Velasco, Investigador del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (CERAC), piensa que estas son fundamentales para los procesos de reinserción de desmovilizados, producto del post-conflicto, en caso de que estas negociaciones lleguen a buen término, lo que me parece grandioso. Uno de los procesos más difíciles es la reincorporación a la vida civil de los excombatientes.

Aquí es cuando uno se pregunta, ¿por qué el miedo a las Zonas de Reserva Campesina? Algunos temen que se conviertan en “repúblicas independientes” como lo dijo alguna vez Álvaro Gómez Hurtado, otros las ven como la retaguardia de las FARC, quizás relacionándolas con las marchas de cocaleros en 1996 que fueron las que presionaron al gobierno para que, entre otras cosas, reconociera la importancia de estas zonas, lo que finalmente fue posible, a través de la expedición del Decreto 1777 de 1996.

Pero, ¿por qué temer esto, si las ZRC se han desarrollado de forma adecuada durante más de diez años? Con poca presencia estatal han logrado un nivel de organización admirable y han dado excelentes resultados. Pensémoslo bien, el Gobierno Uribe las desconoció, le dio el espaldarazo a la política neoliberal, para que viniera a hacer colonialismo en Colombia, a promover el latifundismo y el uso inadecuado de la tierra y con las Zonas de Reserva Campesina; esto llegaría paulatinamente a su fin, porque se trata de entregarle el poder a quienes trabajan la tierra. ¡Por eso es que este ha sido nuestro eterno florero de Llorente!

Probablemente esta es la razón principal, ¡qué le va a importar el campesinado a un terrateniente como Álvaro Uribe Vélez!, autor intelectual de todas las barbaridades de Oscar Iván Zuluaga. Mientras tanto, el gobierno Santos se ha deshecho en halagos para las ZRC dentro del documento Bases del Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014. Prosperidad para todos, pero todo está en el papel. Y de todas formas, nadie supone que a un capitalista salvaje como Santos, le importe quién le lleva el alimento a la mesa.

En todo caso y para finalizar, debo decir que hoy inicia el Paro Agrario, y que eso no es gratuito, los gobiernos de turno han ignorado al campesinado, lo han maltratado, han firmado TLC’s altamente perjudiciales, es justo que ahora ellos salgan a pedir lo propio, y que bueno sería que lograran también generar espacios como estas zonas en varios lugares del país. Ojalá la lucidez les dé para tanto. 

sábado, 26 de abril de 2014

El olvido

Por: Yury Téllez Dulcey
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Al menos una vez en la vida nos hemos preguntado ¿por qué olvidamos un nombre, número, lugar, cara o momento vivido?, ó ¿porqué no recordamos los momentos de nuestra vida desde el nacimiento? El gran archivador, que es nuestra memoria, podría mantenerlos. Pero, realmente así como olvidarlo todo significa estar enfermos, recordarlo todo también.

El olvido se produce por una saturación de la información o por fallos en la recuperación de los recuerdos. En algunos casos un mecanismo de defensa al suprimir recuerdos que podrían afectar el desarrollo emocional y social de cualquiera de nosotros, como una forma de dominar el impacto que dejan en nuestra memoria experiencias, historias o situaciones desagradables.

Una forma más ordenada de hablar sobre las variadas causas del olvido seria:

1. Lesión o degeneración cerebral: un accidente de tránsito, caída de una altura considerable, tratamiento para la epilepsia, enfermedad de Alzheimer, síndrome de korsakoff (alcoholismo), en pocas palabras el olvido como consecuencia de daño directo de redes neuronales.

2. Falta de procesamiento: la información que debería ser almacenada no es archivada a causa de falta de atención por cada uno de nosotros al estar recibiendo el estimulo, como dice mi mamá y perdón por la palabra “pensar en las huevas del gallo”.

3. Diferente contexto: muchos de nosotros tenemos una forma diferente de aprender y al momento de demostrar la capacidad de nuestra memoria y de un momento a otro cambia la situación, parece como si los recuerdos se borraran fácilmente.

4. Interferencia: nuestros recuerdos también compiten y a veces los nuevos se superponen a los ya almacenados y viceversa, causando olvido o remplazo los unos sobre los otros.

5. Represión: según Freud es el mecanismo de defensa creado por la memoria para olvidar experiencias emocionalmente perturbadoras, que podrían causar reacciones negativas en la salud mental de un individuo a largo plazo, a diferencia de la supresión es un acto inconsciente.

Yo creo que olvidar es muy sano, bueno en ocasiones donde por salud mental es necesario, pero si olvidamos información importante como lo estudiado la noche anterior a un examen podría afectar otro campo de nuestras vidas. Para evitar el olvidar lo que para algunos de nosotros es importante, es necesario mantener el hábito de escuchar, no solo de oír, escuchar y poner atención, observar y crear esquemas mentales para organizar la información. Que nuestra memoria a corto plazo pueda clasificarla como información importante para llevarla a la memoria a largo plazo y poder usarla cuando sea necesario. Mientras la memoria sensorial procesa momentos, como el número de veces que al estar en la calle llueve y te mojas ¿lo recuerdas?   

viernes, 25 de abril de 2014

23 de abril, un día para conmemorar la conquista


Por: Óscar Téllez Dulcey
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En un día tan especial para los países de habla castellana, española o como le quieran llamar al idioma originario de España -que evoluciona de un castellano bastante complejo a la hora de revisar documentos antiguos- quisiera unirme de lleno a la celebración, pero me quedan dudas si este idioma merece tal parranda. No quisiera unirme a quienes alrededor del globo leen las diferentes versiones del Quijote en eventos públicos. Incluso discuto con aquellos que hoy día (por causas de su muerte el pasado jueves santo) pregonan  las obras del García Márquez para conmemorar dicho día.

El día del idioma se ha convertido en una industria cultural que los españoles han exportado a aquellos países que fueron colonias de  la corona por allá en el siglo XV, y que, al estilo de San Valentín, el día de San Patricio y la navidad, los colombianos hemos aceptado celebrar con gran euforia. Le rendimos tributo a algo que nos es en principio ajeno. No nos preocupamos por leer nuestra historia, y ponemos al español por encima de una serie de dialectos y lenguas nativas que fueron reprimidas y, en gran parte exterminadas, por la raza tan noble e ilustrada que desembarco en América desde el año 1492. Nos aferramos a seguir conmemorando la conquista.

Bastante raros resultamos los colombianos (y menciono a los colombianos porque no me atrevo establecer situaciones de otros países latinos, a los que ni siquiera he admirado). Aquí procuramos aprender perfectamente el español, pero no nos preocupamos por interpretar las lenguas nativas de la región. Para nosotros los dialectos indígenas quedan sumidos en los resguardos de las diferentes familias aborígenes que aún viven, y le apostamos a la ortografía, a la fonética y al total conocimiento, de lo que -al mejor estilo de la organización Tercera Fuerza- llamamos la ‘’madre patria’’.

Esta reflexión la escribo en español, simplemente porque no tengo el dominio de la verdadera lengua madre de los colombianos. Como me hubiese gustado escribir, entender y comunicarme mediante cualquiera de los dialectos aborígenes que algún día reinaron en nuestra tierra. Quisiera dejar la ortografía y la puntuación de lado, porque simplemente no me interesa responder a esas lógicas -que son lo más parecido a la matemática- que se hacen exactas y que varían poco o nada, con respecto a la evolución de nuestra sociedad. 

Si, como dicen por ahí, tener ortografía es como tener mal aliento, reconocer el español como el idioma que debe hablarse, es como ponernos la caja de dientes de un extraño. Y nos sentimos tan superiores por usar la caja de dientes del extraño. Los miembros de diferentes pueblos indígenas son ridiculizados por mantener vivas sus raíces y reconocerse como tales. Aquí, mediante la lengua española, insultamos diciendo indio; ofendemos a otros al decirles guaches o guarichas, nos miramos desde la perspectiva eurocéntrica y nos olvidamos que los colombianos somos producto de una mezcla racial y étnica, y que quienes nacieron originalmente en esta tierra fueron los miembros de la gran familia indígena.

No le apostemos a olvidar el español. Apostémosle a preservar y poner por encima de cualquier idioma, las lenguas nativas de nuestro país. Y tengamos mucho cuidado, no sea que el imperio de turno nos acabe por colonizar mediante el idioma (aunque hoy por hoy logra su cometido). Dejemos la pendejada, que nuestra meta principal no sea hablar inglés, ni alabar al español. Creámosle a los  pueblos aborígenes. Que una de nuestra metas sea comprender y podernos comunicar mediante una lengua de las diferentes familias indígenas, propias de nuestro territorio.

miércoles, 23 de abril de 2014

Bienvenidos a Colombia


Por: Karen Rivera Muñóz
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Colombia es un país que durante décadas ha padecido un sin número de problemáticas, fruto de la exclusión social y política, la injusticia social y la distribución desigual de las tierras. Aquí, uno de los factores determinantes de los procesos de transformación modernizadora es el conflicto político, que desde la década de los 60 con la aparición de las guerrillas, fundamentalmente las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), marcó un enorme poderío militar, convirtiéndose en una fuerza armada muy poderosa para combatir la corrupción de nuestros gobernantes, el olvido y la ignorancia de un pueblo que no tiene memoria; un pueblo que a pesar del menos precio de los derechos del hombre que día a día sigue alimentándose de la intolerancia política, se  niega ante la posibilidad de cambiar la realidad que hoy nos acoge.

Así mismo, el sistema social en el transcurrir de los años se ha constituido por la división de las clases sociales, el crecimiento del sector urbano y el debilitamiento de la autonomía tanto de las poblaciones familiares, como las étnicas, afrocolombianas, LGBTI, entre otras, lo cual ha emergido una visión extremadamente autoritaria y antipopular del orden social, cultural y político.

Por otro lado, para hablar de la economía en el país, en necesario resaltar que Colombia lastimosamente es un país incapaz de distribuir y manejar de manera eficaz, rápida e igualitaria los beneficios y las riquezas de producción, lo cual ha desatado que muchas poblaciones se encuentren en situaciones de miseria  e incluso de pobreza absoluta.  El Estado pensando en el “desarrollo” económico del país ha tomado malas decisiones, entre ellas está la firma del TLC que se llevó a cabo hace unos años. Esta acción,  trajo graves consecuencias para las pequeñas y medianas empresas, muchas de estas tuvieron que cerrar sus puertas, debido a la fuerte competencia extrajera. A largo plazo, muy seguramente cuando nuestro mercado este lleno de productos extranjeros que obviamente serán mucho más económicos que los colombianos y la población empiece a adquirirlos, las grandes empresas colombianas se verán afectadas, pero como este país, es el país de los ciegos, sordos y mudos quizá todo seguirá de mal en peor. 

El problema en Colombia es mucho más complejo, aquí no sólo persiste la violencia sino también la desigualdad en todos sus aspectos, los ricos cada vez más ricos y los pobres cada día más pobres. No existe ningún tipo de esfuerzo para generar y hacer valer la justicia y la dignificación de las comunidades. En otras palabras, la estructura social está bajo el poder del Estado, sin tan si quiera tener la posibilidad de ejercer una autonomía libre y una dignidad fuerte frente a las instituciones dominantes. En definitiva, los que se organizan para luchar en contra de las injusticas sociales, culturales, económicas, etc. En Colombia son unos pocos, que lamentablemente son subordinados y silenciados a causa de intereses individuales o colectivos ajenos a los intereses del pueblo.

martes, 22 de abril de 2014

‘’Gabo’’ en el infierno. Llegó el domingo y no resucitó


Por: Iriz Forigua Castillo
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Mientras la representante electa María Fernanda Cabal mandaba al infierno a Fidel Castro y a Gabriel García Márquez, Colombia se olvidaba de Cheo Feliciano, del exministro de transporte Andrés Uriel Gallego, y hasta de Jesús, todos fallecidos en esta agitada Semana Santa. 

En primer lugar, quiero tocar el tema de la congresista sin siquiera entrar en detalles por la mala ortografía de la señora, tan aterradora como su posición tan extrema. Pero, ¿qué profundo odio tenía la congresista por ‘’Gabo’’? ¿Qué la motivaba? Será su militancia en las filas de la extrema derecha del país, o que sea la esposa de uno de los personajes más controvertidos de los últimos tiempos, el notable ganadero costeño José Félix Lafaurie, Presidente de FEDEGAN, investigado en la Fiscalía por nexos con el paramilitarismo (más específicamente con Salvatore Mancuso). 

No sé, no podría adivinar en que estaría pensando una persona tan educada como la señora Cabal para que haya llegado a literalmente “meter la pata” de semejante manera. Es bien sabido que cualquier ser humano puede discrepar las ideas políticas de otro, pero desearle al infierno al único Nobel que han parido estas tierras, solo por pensar diferente. Es grotesco, es ruin, es sin duda alguna: un fanatismo terrorífico. 

Si bien es cierto que el Nobel colombiano tenía sus preferencias, sus amistades, sus creencias políticas -que generaban ampolla en unos y fascinación en otros- la hoy representante debería dedicarse a lo que usualmente se deben dedicar los políticos: a solucionar problemas (no a crearlos). Y el hecho de mandar a Gabo al infierno por sus afinidades y/o amistades políticas, solo nos muestra queridos colombianos que ella está más preocupada por el difunto que por los procesos legales que afronta su marido y que incluso, podría enviarlo al infierno también o como mínimo a la Picota Pública.

Creo también que a la señora Cabal  le falla la memoria, o tiene memoria selectiva, y olvida por que el Nobel tuvo que huir de este país. Si, fue por pensar diferente. No quiero defenderlo ni atacarlo, solo quiero relatar a grandes rasgos esa historia que ni Cabal ni muchos otros recuerdan: 

Era el año de 1955 y el diario El Espectador (en donde era periodista) tuvo que sacarlo del país a Ginebra y luego a Roma en misión de trabajo, pero también para proteger su vida. Y allá, en Europa, tuvo que permanecer cuatro años. Luego, para inicios de la década de los 60, sus enemigos políticos lo asociaron al Partido Comunista, al que él aseguró nunca pertenecer. Todo por haber sido nombrado director de Prensa Latina (la agencia cubana de noticias, a la que posteriormente renuncio). 

Pero fue finalmente en los años 80 cuando Julio Cesar Turbay lo consideró aliado del M-19 y tuvo que huir a México. Gracias a sus amigos que lograron advertirle que le iban a interrogar allá, en tierras ‘’manitas’’, concibió su obra maestra “Cien Años de Soledad”. Aun así, García Márquez siguió metiendo las manos al fuego político, cooperando con varios de los gobiernos colombianos. Por ejemplo, con Pastrana cuando intento colaborar en unas negociaciones fallidas con los paramilitares, e incluso, con el mismo  Álvaro Uribe y la guerrilla de las FARC. Lastimosamente todo se le olvidó a la señora Cabal y a más de un fanático.  
En última instancia ¿a quien le importa si el ilustre escritor era amigo de Fidel, de Obama, de Plinio, de Escalona, de Totó, de Clinton o de quien sea? ¿A quien le importaba si era de derecha, de izquierda o de centro?, no, mentiras, si fuera del Centro, la señora Cabal no se hubiera molestado tanto.

Pero bueno, si Gabo se va al infierno, seguro no va a estar mal acompañado, ilustrísimos en todas las áreas del conocimiento le estarán acompañando, sin duda enviados también por gente como la señora Cabal. Ahh!! A mí, al igual que a muchos colombianos, se me olvidó también Cheo Feliciano, Andrés Uriel Gallego y Jesús, de los cuales, tengo entendido, que solo el ultimo resucitó, a los demás, paz en sus tumbas. 

lunes, 21 de abril de 2014

La duda nunca sobra


Por: Catalina Rivera
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Otras eran las épocas en las que Estados Unidos lograba mantener sus acciones en la discrecionalidad y complicidad de perpetradores y figuras políticas.


Chile de Salvador Allende, el país que tuvo el primer gobierno socialista de América Latina. Las mayorías decidieron por un sistema de gobierno contrario al que habían visto durante años. La victoria del Frente Popular (coalición de izquierda en Chile y partido de Allende) ya se veía venir, el pueblo quería un cambio y a través de Allende lo consiguieron, ese 4 de septiembre de 1970 se alzó con una victoria de un poco más del 36 por ciento de favorabilidad.

El presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, según cintas desclasificadas publicadas en el portal nixontapes.org, quería "golpear en el trasero" y derrocar al "hijo de puta", así se lo dijo a su Consejero de Seguridad Nacional y posterior Secretario de Estado, Henry Kissinger. Además, estas grabaciones dejan ver el posible papel de la CIA en el asesinato del comandante del Ejército chileno René Schneider, para boicotear la toma de posesión del presidente Allende.

Después de un año de su gestión se había nacionalizado 47 empresas  industriales, recuperó todos los yacimientos de cobre explotados por las filiales de las empresas norteamericanas, Anaconda y Kennecott, todo esto sin indemnización, que fue probablemente lo que más le dolió a los norteamericanos. Esto sumado a otras reformas benéficas para Chile. Al parecer el proceso socialista iba bien, sin embargo Nixon tenía otros planes para Chile.

Vino el leño que prendió la hoguera, el Paro Patronal. Chile es un país en el cual se necesita del transporte terrestre, paralizarlo era hacerle un gran daño al país, sin embargo,  el paro no se detuvo sino hasta el final, la razón es simple, estaba financiado desde afuera. La CIA dolarizó la cuestión, Chile se convirtió en un país desabastecido, agonizante y en medio de este panorama vino la estocada final. 

Dos días antes del golpe, la oposición había alcanzado puestos altos en las Fuerzas Militares de Chile, habían descalificado a los oficiales que respaldaban a Allende y habían puesto en su lugar a personajes que previamente se habían reunido con el gobierno de Washington. Así el 11 de septiembre de 1973, el palacio de la Moneda, sede de gobierno chilena, fue bombardeada, entre otros, por un grupo de acróbatas aéreos norteamericanos que habían entrado con el pretexto de hacer un espectáculo de circo volador el 18 de septiembre, día de la independencia. La ciudad fue tomada, y eventualmente el país, por Augusto Pinochet.

Ahora yo me pregunto, ¿no podríamos pensar en este Chile de 1973 como la Venezuela del 2014? Hugo Chávez en sus trece años a la cabeza del gobierno expropió y nacionalizó más de mil cuatrocientas empresas entre las que, por supuesto, había muchas de origen norteamericano, pero probablemente lo que más les dolió fue la imposibilidad de entrar en el lucrativo negocio del petróleo. Después de Cuba, Venezuela era la nación donde había triunfado ampliamente el socialismo y al parecer tenía gran éxito.

Después de la muerte de Chávez, el gobierno pasó a manos de Nicolás Maduro, fiel a la causa bolivariana y chavista, desde siempre. Pero, al parecer su gestión no ha sido ni de lejos acertada. A raíz del descontento acumulado, desde hace un buen tiempo, los universitarios venezolanos empezaron a marchar, primero en Táchira, por el asunto de la seguridad en las universidades, más adelante se les unieron estudiantes y sociedad civil de otros estados protestando por el desabastecimiento y por la ineptitud del Gobierno Maduro. 

Las protestas hasta el día de hoy no se han detenido y uno se pregunta si para salir a las calles a diario, arriesgando su propia vida y por meses ya, han necesitado solo de su nacionalismo y su necesidad de un país mejor, o si en esto hay una dolarización constante y sonante de los ‘’yankees’’, dolor de cabeza de cuanto país piense diferente a  ellos.

Dicho esto, vienen las aclaraciones, no creo que los venezolanos quieran volver a lo que había antes de Chávez. Se trataba de un país profundamente rico, pero era desangrado por empresas extranjeras que reportaban ganancias solo conocidas por sus dueños, porque el pueblo venezolano vivía en condiciones de pobreza. Sin embargo, lo que empezó como un socialismo del siglo XXI, mal aplicado como lo diría Heinz Dieterich, padre de esta doctrina, ha tomado cara de dictadura, y eso si es gravísimo, estoy totalmente de acuerdo con la revolución del pueblo para el pueblo, pero lo que pasa en Venezuela ya se convirtió en otra cosa. 

No estoy deslegitimando la causa de los estudiantes venezolanos, habrán muchos que realmente salgan a la calle a defender lo que por derecho les pertenece, un país democrático, pero no sabemos lo que hay detrás de todo esto, al igual que no se sabía quién estaba detrás del golpe a Allende hace más de cuarenta años. 

Quisiera resaltar también el papel determinante de las Fuerzas Militares en la política. En el caso de Chile, casi han sido quienes han puesto constituciones y decidido presidentes, no es casualidad que Michelle Bachelet y Evelyn Matthei, candidatas a las elecciones de 2013 en las que la primera fue la  ganadora, sean ambas hijas de generales de la Fuerza Aérea. En el caso de Venezuela estos se han hecho cada vez más fuertes, Chávez fue comandante de las Fuerzas Armadas Nacionales, su ejército lo apoyó durante su más de una década de gobierno y en la actualidad ellos son quienes detentan mayor cantidad de cargos de importancia en el vecino país.

Así que creo que cabe la pregunta sobre el financiamiento de las marchas y la sombra detrás de meses de manifestaciones. Para terminar, quisiera recomendar la lectura de “Chile, el golpe y los gringos (Crónica de una tragedia organizada)” de Gabriel García Márquez, prodigioso escritor colombiano, que para la escritura de este texto y en mi vida en general ha sido un guía, paz en su tumba y su recuerdo estará siempre entre nosotros.

domingo, 20 de abril de 2014

La parodia colombiana: show de 365 días


Por: Rocío Infante Buitrago
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En Colombia el Festival de Teatro se amañó. El drama, la tragedia, la comedia, el melodrama, la farsa, la parodia y el espectáculo, características del teatro, ahora no son únicamente de él, sino al parecer de muchos colombianos. 

A propósito del Festival Iberoamericano de Teatro que se celebra por estos días en la capital colombiana, en su versión número XIV, como siempre, llena de magia, de color, de alegría, de esa fiesta cultural esperada por todos y que dura solo 17 días, nos descresta una vez más con propuestas alternativas que nos permiten ver el teatro desde otra perspectiva. Como la obra de teatro ''Soma Mnemosine (el cuerpo de la memoria)'' que abrió el telón de esta fiesta tan importante. 

Me parece significativo mencionarla, porque en esta oportunidad el festival alternativo se vistió de paz y memoria, temáticas que son de relevancia para nuestro país por esta época. El tratar de mostrar esa cruel realidad del conflicto colombiano a través del arte es realmente interesante, además porque propuestas artísticas de movimientos de víctimas, de comunidades afrodescendientes, artistitas independientes y urbanos, dan un giro total a lo que hoy en día conocemos como teatro, no solo por este nuevo performance que deja ver una realidad desconocida para muchos, sino también porque con este teatro de calle la mayoría de personas podrán tener acceso a las obras con mayor facilidad, y deja de ser exclusive para la elite. Sin embargo, independiente de lo anterior, ojala este ejercicio sirva de verdad para  reflexionar sobre la situación del país y al menos estas tragedias sociales disfrazadas de obras de arte teatrales no las olvidemos tan fácil como solemos olvidar todo lo que es realmente trascendental.

Aunque es un poco irónico, a lo que voy es que muchos de los colombianos somos actores y actrices por excelencia, esto sin necesidad de cursos, de estudios, etc. Y no me refiero precisamente a aquellos que hacen parte de la farándula tradicional,  sino de aquellos hombres y mujeres del común que son amantes frenéticos del show. No quiero generalizar, pero el drama, la tragedia, la comedia, el melodrama, la farsa, la parodia y el espectáculo, características del teatro, ahora no son únicamente de él, sino al parecer de muchos colombianos, que a diario son los protagonistas de sus propias obras. Cada quien usando la máscara y el disfraz que más le conviene, porque ser uno mismo frente a la sociedad ya paso de moda. 

En nuestra cultura del “pan y circo” donde es más fácil ver nuestra violenta realidad a través de shows, el colombiano promedio –desgraciadamente- sigue actuando los 365 días del año indiferente ante lo que pasa en el país. Forman las escenas más dramáticas mostrando su preocupación por la necesidad del otro, pero todo es una farsa. También como buen actor de comedia, cumple su papel a cabalidad, riéndose y burlándose de las desdichas de los demás y hasta de las de él mismo. Patética cultura colombiana, donde el teatro como arte no atrae tanto, quizás porque ya es costumbre observar las obras de muchos de nosotros, no tan elaboras, pero que  gustan y atraen más, solo por el hecho de que nos hacen sentir identificados, porque al fin y al cabo somos el resultado de nuestros actos y acciones, que de por sí contribuyen a lo que es el país hoy en día y del que sin embargo nos seguimos quejando. 

viernes, 18 de abril de 2014

La sed de Cristo


Por: Óscar Téllez Dulcey
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Twitter: @oscar_ftellez

<<En pleno apogeo de la Pascua quisiera apostarle a ser profeta, solo para plasmar mi opinión sobre un hecho que encierra a Jesús –el tan llamado mesías- a través de una historia que he rediseñado, visto con otros ojos e interpretado de forma diferente. Puede que muchos conozcan la historia, a ellos les planteo otra visión de los hechos; otros, por su parte, no la conocerán, y cuando terminen de leerla los invito a buscar otras versiones de la misma para contrarrestar la veracidad>>.

A continuación, les presento la historia que he querido entender de una forma diferente a la tradicional, siempre repetida, poco novedosa y convertida en cliché:

Vino Jesús a Sicar, una ciudad de Samaria. Allí Jesús se acerco al pozo de Jacob, un símbolo de vida para la descendencia de José, hijo de Jacob. Jesús se sentó junto al pozo para descansar, mientras sus discípulos buscaban comida en la ciudad. Luego, llegó una mujer a sacar agua del pozo y Jesús le dijo: -dame de beber.

La mujer, sin verlo aún de frente, levanto su cántaro para llenar una pequeña vasija que siempre cargaba. Sin reproche alguno, la mujer dio de beber a Jesús y al mirarlo y detallar sus vestiduras le dijo: -eres judío y debería darte veneno por agua, pero eres un caminante y no es humano dejar sediento al caminante.

Jesús, mirándola también de frente, recibió la vasija llena de agua y respondió a la mujer: -tú no me reniegas por mi condición de judío, por eso yo tampoco renegaré por tu condición de samaritana. Pero has de saber, hija de Jacob, que no necesito beber del pozo cuya agua no deja de ser un líquido de mortales, un líquido que pretende curar la sed, pero que te hará sentir sed muchas veces más, y deberás tomarlo indefinidamente en tu existencia.

-Si no necesitas el agua del pozo, por qué la recibes- dijo la mujer a Jesús.

-Para darte a conocer la mortalidad de aquellos que habitan toda la tierra- respondió Jesús, -para hacerte saber que existe un camino que te dará la vida eterna y es representado por un cántaro lleno de un agua que curará tu sed hasta el final de los tiempos. 

La mujer, dejando el cántaro de lado y sentada junto a Jesús, le dice: -tú, que estás representado únicamente por la carne, hablas de un camino para llegar a la vida eterna. ¿Quién te crees, para replicar esas palabras tan propias de sacerdotes y profetas, acaso eres rabino?

-No puedo responderte qué me creo- dijo Jesús, -únicamente, puedo decirte que yo soy el cordero de Dios, ese que quita el pecado del mundo y que les enseña mediante el amor una vida llena de gozo e inmortalidad, una vida que es el agua que en verdad cura la sed, un agua diferente a la del pozo del Jacob.

-¿Acaso eres tú el tal Cristo?- dijo la mujer, -ese que predica la salvación de las almas y es capaz de llenar plazas enteras cuando recita un discurso. Acaso tú, el que está junto a mí sediento, lleno de sudor y fatigado por un largo viaje, pero que aún así habla de no volver a tener sed, ¿eres el tan aclamado hijo de Dios?

-Así es, ese soy yo, el hijo de Dios, la verdad hecha carne- respondió Jesús.

-Y dime, ¿qué es lo maravilloso del agua que en verdad cura la sed sediento mesías?- preguntó la mujer a Jesús.

-Lo maravilloso- respondió Jesús, -es la felicidad de una vida junto a Dios, la hermosura de un mundo sin corrupción, donde la inmortalidad es el mayor de los premios, y ni siquiera existen males como la sed.

-Pero, ¿acaso no es el hecho de estar sediento lo que hace que disfrutemos cada trago de agua con gran gozo?- replicó la mujer, -¿acaso cada momento de nuestra vida no es más hermoso porque llega la muerte?, de mi parte sediento mesías, no creo que la inmortalidad sea el mayor de los premios, sino más bien un castigo que le quita belleza al vivir y se vuelve como un mismo pan sobre la mesa todos los días.

-¿Pero de qué hablas mujer?- preguntó Jesús, -¿no quieres una vida que dure para siempre al lado de quienes serán tus hijos y de tu próximo esposo?

-Si fuese eterna no la quisiera- respondió la mujer, -si fuese eterna no existirían las calamidades en el mundo y esto no permitiría crear un sentimiento tan fuerte como es el amor, ese del que tanto predicas. Si fuésemos eternos no habría necesidad de odio, de asumir las culpas, y tampoco habría necesidad de amar.

-Entonces, ¿prefieres una vida con calamidades y llena de errores para todos los hombres?- preguntó Jesús.

-Si la prefiero- respondió la mujer, -la prefiero porque así se aprende a amar, se aprende a asumir nuestros errores y responsabilidades, se aprende a ser carne sediento mesías, como lo has intentado tú, y eso se llama vivir, cada momento se vuelve más hermoso y cobra más importancia porque sabemos que llega la muerte y creemos en una única vida para ver este hermoso mundo.

La mujer recoge su cántaro y regresa a su casa. Los discípulos de Jesús vuelven con la comida que fueron a buscar. También, detrás de Pedro y Felipe, se dirigía hacia Jesús una multitud de samaritanos que escucharon que el mesías se encontraba cerca y querían escuchar una de sus reflexiones públicas.  

jueves, 17 de abril de 2014

Los tres escalones de la memoria


Por: Yury Téllez Dulcey
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La memoria, como sabemos, se almacena en diferentes lugares de nuestro cerebro, factor que influye en el momento que creemos nos ha fallado. Pero esta falla en la recuperación de los recuerdos, se debe a la forma de almacenamiento de los mismos.

Los recuerdos para lograr ser archivados de manera definitiva tienen que pasar por varios escalones. El primero de ellos es la memoria sensorial, la cual se encuentra ubicada en el sitio del cerebro donde se procesan las señales para cada uno de los órganos de los sentidos (el olfato en el lóbulo frontal, audición en el lóbulo temporal, la visión en el lóbulo occipital, tacto y gusto en el lóbulo parietal); estas señales viajan desde receptores ubicados ya sea en la lengua, piel, retina, membrana olfatoria o membrana auditiva y al llegar a cada uno de los lóbulos destino estas señales son procesadas y en especial las auditivas y visuales se logran mantener un tiempo de 1-2 segundos según sea el caso para luego ser archivadas como parte de la memoria a corto plazo, si lo que oímos o vemos no alcanza a llegar a segundo escalón, la información decae.

La memoria a corto plazo organiza y analiza la información de la memoria sensorial que logra llegar y gracias a ello podemos reconocer caras o lugares, recordar nombres y responder en un examen. La duración de la memoria a corto plazo es entre 18 y 20 segundos, si la información es organizada e interpretada de forma lógica esta puede ser recordada más tiempo, aunque su capacidad de almacenamiento sea limitada y los recuerdos se alternen con otros que se interpongan en el momento de inicio del estimulo. El último escalón, la memoria a largo plazo, es nuestra base de datos permanente; el archivador donde se mantienen los recuerdos tan organizados que cuando son necesarios no hay demora al obtenerlos, su capacidad de almacenamiento es ilimitada pero esto no garantiza su recuperación. Allí se almacenan los conocimientos del mundo, la cultural, lo social, los recuerdos autobiográficos, el lenguaje y significado de los conceptos. La duración de almacenamiento va de unos cuantos minutos a toda la vida pero tiene un pequeño defecto: así como recuerda también olvida de manera involuntaria.

Para mí la memoria es uno de los tantos milagros que los seres humanos tenemos la dicha o desdicha de tener cada día. Fuera de eso con personalidad propia para lograr decidir en qué nivel de nuestra escalera cerebral se van a archivar los recuerdos. Pensemos en el peor de los casos con un accidente de tránsito en el que la lesión es a nivel cerebral y cada uno de los escalones de la memoria tiene una protección, pero la más fuerte es la memoria a largo plazo, el sitio más afectado de nuestra memoria sería el primer escalón y en el mejor de los casos esperemos que sea el relacionado con el olfato. Nuestra memoria a largo plazo no se afecta y podemos mantener recuerdos vitales para nuestra sociedad como la forma de caminar, el lenguaje, las experiencias de nuestra infancia que con el paso del tiempo nos crearon una personalidad.

miércoles, 16 de abril de 2014

Las políticas públicas y la memoria


Por Iriz Forigua Castillo
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Existe un “algo” que se pide, que como ciudadanos necesitamos para beneficio personal y colectivo, que se exige y que especialmente en Colombia, se necesitan tutelas, marchas y protestas para obtenerlas.  Pero, ¿Qué es ese “algo”? Son políticas públicas, un concepto volátil, mal usado en nuestra sociedad actual, exigido a toda costa por unos, negado por otros, y muy, muy de moda entre los políticos en campaña. 

Las políticas públicas buscan implementar soluciones -en educación, salud, medio ambiente, vivienda, seguridad y más- que sean capaces de resolver problemas específicos; en otras palabras, son las soluciones que garanticen nuestros derechos como ciudadanos. 

En el papel, las políticas  públicas buscan el bienestar de los ciudadanos, pero no garantiza un logro cuantificable (o medianamente eficaz), por lo que en Colombia (el país de los listillos y la mal llamada “malicia indígena”) se convierte en solo retorica que sirve solo para que los políticos en campaña estén a la moda. 

Ahora bien,  las políticas públicas de la memoria (como la mayoría en el país) son casi inexistentes por varias razones, la primera, porque el concepto de memoria es aún reciente en Colombia y por tanto no se tenía conocimiento de ello y segundo por nuestro legado de violencia y malas administraciones a nivel nacional y regional. 

Cuando la violencia se tomó el país para el año 1946 dejó unos códigos policiales restrictivos, severos, represivos que impidieron el desarrollo de unas políticas inclusivas. Luego, con el Frente Nacional, solo se podía pensar en azul o rojo, las posibilidades eran escasas y se podía analizar desde la perspectiva de la emergencia y la inmediatez, más no a largo plazo. 

Para las décadas de los 80 y 90`s no se pensaba en reparar, reconstruir o ver un futuro. Solo se pensaba desde las políticas públicas en mitigar los daños inmediatos y combatir a las guerrillas, al naciente paramilitarismo, al narcotráfico, a la delincuencia común sin importar los daños colaterales. Después de todo esto, cuando al fin el país hizo un esfuerzo por preocuparse por las víctimas del conflicto armado se creó la muy mencionada Ley 147, la Ley de Victimas y Restitución de Tierras, en la que se daba la esperanza que el Estado pagara la deuda del conflicto con las víctimas. Sin duda un hálito de esperanza y buena voluntad. 

Pero, lastimosamente esa esperanza se ha ido postergando por la burocracia. Primero un papeleo infinito, un registro de victimas lento, que desde el 2011 hasta la fecha, no ha concluido (y más aún por la no finalización del conflicto); un plan de Reparación y atención que de integral tiene poco, y una indemnización escasa, con retorno poco probable a sus tierras sin ninguna protección (las victimas que denuncian son amenazadas, asesinadas o desaparecidas a pesar de estar cobijadas por la Ley 147). 

Entonces, la política pública, de y para las víctimas, se está convirtiendo en más papel, en más ilusión y nada de realidad; solo en memoria escrita, denuncia, museo, y una lucha inagotable de las víctimas y de los investigadores, pero la reparación muy lejos. Finalmente, tenemos la esperanza (característica de los colombianos) que esta política pública llegue a buen puerto y esperamos quesea más ágil que la mayoría que otras políticas públicas de esta nación. 










¿Quién tiene ganas de morir hoy? 

                                                                                                      

Por: Edwin Sandoval Montoya
                                                                                               Facebook:Edwin Sandoval
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“El final  ya está cerca y enfrento el último telón. Amigo, lo diré sin vueltas, tuve una vida satisfactoria”


 Tuve una vida satisfactoria… y lo hice todo a mi manera, dice Frank Sinatra en su canción, y lo más seguro es que dicha frase fue repetida por los distinguidos miembros del club de los suicidas en su último momento. Cuando hablo del club de los suicidas no me refiero al libro  de Louis Stevenson, ni a la película homónima de origen español; sino con el pertinente respeto  evoco a iconos musicales como Elvis Presley, Janis Joplin, Jimi Hendrix, Jim Morrison , Kurt Cobain,  Sid Vicious y por qué no el ex vocalista de la orquesta Guayacán, Jairo Ruiz.

La música fue su escape, la creación su alternativa directa al encuentro con la libertad, libertad inexistente  que más tarde se convertiría en el estandarte del sexo, las drogas y el  rock and roll. Esta  expresión atrevida gracias a sus excesos seria inmortalizada y digna de ser recordada en cada canción que aún se escucha. 

Si no es por unos cuantos nombres que he mencionado antes me estaría refiriendo  exclusivamente  al club de los 27,  aquel donde reina la filosofía del vive rápido y muere joven. Hendrix, Joplin, Morrison, Cobain,  a quienes se recuerda por morir a los 27 años, acompañados de heroína, ácidos, somníferos, unas cuantas botellas de vino y una escopeta cargada de un solo cartucho. Notas de suicidio que descarnan y reviven depresiones, malas conductas e insuficiencias de la fama combinadas con anfetaminas.

Ellos son los iconos musicales que pasan a la historia que son recordados, alabados, otras veces satanizados pero aun así siguen siendo leyendas. Los sonidos estridentes de la guitarra de Hendrix siguen escuchándose por quienes disfrutan del rock y los de Jairo Ruíz en tabernas y cantinas colombianas al son de media de néctar o en su defecto una cerveza bien fría “ pa´ la sed”. Qué sería de su música si aún siguieran con vida, quizá no estarían en la cima que alguna vez alcanzaron, pero al cruzar la línea han de pasar a la historia y de ser evocados dignamente como miembros del club de los suicidas; el grupo de músicos que dejo un legado acreedor de seguir siendo atendido.

Tan solo me queda exponer mi expectativa y rezar este jueves y viernes santo entregándome a los peregrinajes y al pertinente ayuno para que a Silvestre Dangond no le pase lo mismo, y no es porque sea digno de mi admiración. Por el contrario, este hombre es el digno ejemplo del improperio; es una injuria, una blasfemia,  una afrenta, nada más que una grosería a la música y a la idiosincrasia musical de nuestra patria. Ahora realizo la pertinente aclaración para el lector  que comulgue con el señor Dangond, tan solo mi deseo es que no sea recordado en unos años como leyenda del vallenato, por un hecho tan lamentable como su muerte.

En fin, mi labor tan solo destaca  y evoca hechos lamentables que se convierten en un ejercicio de memoria con cada acorde y cada palabra cantada por los nombres que  he mencionado con anterioridad. Sin indicar que aún faltan muchos más por evocar, unos cuantos más serán bienvenidos en el club de los suicidas.

lunes, 14 de abril de 2014

Del por qué no hay emoción en estas elecciones presidenciales

Por Catalina Rivera
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Muchos medios de comunicación, analistas y periodistas se han preguntado por qué las elecciones de este 25 de mayo no emocionan. Hipótesis como la falta de buenas campañas o de buenos candidatos son las que más se han escuchado, sin embargo, creo que la pregunta es por qué el pueblo colombiano habría de ilusionarse de nuevo, cuando lo han defraudado la misma cantidad de veces que lo han ilusionado. 

Desde ese punto de vista resulta lógico que nadie, excepto madres y familiares de los candidatos y las colectividades en sí mismas, resulten emocionadas con el nuevo trajín político que se nos viene. Los colombianos nos hemos enardecido con buenos discursos, de personas que, en diferentes momentos de la historia, se han proyectado como la salvación, caso específico de Jorge Eliecer Gaitán, caudillo amado por el pueblo, disidente del Partido Liberal que se daba como ganador de las elecciones presidenciales y que fue asesinado por Juan Roa Sierra, desatando el famoso Bogotazo el 9 de abril de 1948.  

Por aquel entonces ese Gaitán de discursos acalorados en plaza pública era la esperanza de un país mejor, y ¿qué pasó? La ilusión se desvaneció en segundos y al final quedamos ante un país que se caía a pedazos, que nuevamente defraudaba a sus ciudadanos, es probable que de eso nunca se recuperaran por completo las generaciones de entonces.

Pero avancemos en la historia, la guerrilla de las FARC después de adelantar negociaciones a mediados de la década de 1980 con el presidente Belisario Betancur decidió, como parte de los acuerdos a los que habían llegado con el ejecutivo,  participar en política conformando la Unión Patriótica (UP), movimiento al que no le fue nada mal en las elecciones en las que participó.

¿Qué pasó? A partir de su conformación se empezaron a presentar asesinatos y desapariciones forzadas. Después de romper las negociaciones con Betancur, los miembros de la UP se encontraron en un alto riesgo. A 2005 se contabilizaban más de 6 mil víctimas en un exterminio que se ha extendido por años. 

Pero dejemos de hablar de elecciones, hablemos de logros de presidentes elegidos legítimamente por nosotros. Las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), dolor de cabeza, por decirlo menos, de todos los gobiernos de turno, antes los ojos atónitos de millones de personas empezaron a desmovilizarse. Los colombianos  frente a la pantalla de sus televisores comentaban que el presidente Álvaro Uribe Vélez había logrado algo increíble y que había que aplaudirlo y elegirlo cuantas veces fuera necesario, y ¿qué pasó? Años después se estableció que muchas de estas fueron falsas, personas contratadas salían disfrazadas de guerrilleros, el chiste se cuenta solo, arrastraron en la farsa a cuanto jíbaro y ladrón encontraron que se vendiera a semejante propósito.

Pero además, la Seguridad Democrática, lema estrella del gobierno Uribe le dio un duro  golpe a las FARC, los números de bajas a insurgentes aumentaban considerablemente, miles, emocionados, aplaudían el supuesto fin de los grupos armados internados en la selva, y ¿qué pasó? Muchos de esos guerrilleros, “terroristas”, como en su momento se les llamó, eran en realidad campesinos, hijos de mujeres y hombres de escasos recursos, personas de diferentes regiones y condiciones, incluso en condición de discapacidad que habían tenido la mala suerte de dejarse engañar o de ser llevados a la fuerza, asesinados y puestos en zonas específicas, vestidos con uniformes de las FARC y presentados a los medios como los frutos de una política que le asestaba un duro golpe a la guerrilla.

¡Pero claro que a los colombianos ya no nos emociona nada!, eso también explica que las negociaciones de paz en La Habana sean una esperanza acompañada de escepticismo para millones de nosotros, empujado también porque las negociaciones del Caguán fracasaron estruendosamente, más que otras que se emprendieron también con grupos guerrilleros en diferentes épocas.

Es obvio, yo diría que hasta normal viendo nuestra situación, que las elecciones no emocionen, no creo que no haya opciones, para mí una buena elección es Clara López, por ejemplo, ¿pero quién en sus cinco sentidos después de tantas decepciones vuelve a sentir igual? En todo caso esta no es una invitación a la insensibilidad, tampoco a no votar, pero si es la explicación que mejor me parece para que las elecciones nos parezcan cada vez más un circo del desastre, el preludio de la desilusión.



domingo, 13 de abril de 2014

Bienvenida ‘’parranda santa’’

Por: Rocío Infante Buitrago
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En Colombia celebramos: Semana Santa, semana de vacaciones, semana de turismo, semana de consumo y la famosa parranda santa. Todo esto en tan solo 8 días.


En un país laico como Colombia, no podría de ninguna manera faltar la celebración de la Semana Mayor, es decir la Semana Santa, en la cual anualmente se conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. ‘’En esta semana los creyentes, suspenden las actividades regulares y participan en la puesta en escena de los grandes misterios, a través de diferentes ceremonias que reflejan no sólo las creencias sino también la historia social y cultural de cada comunidad”. Creyentes o no, todos les sacamos provecho a esta celebración.

Sin duda, Colombia es un país rico en variedad cultural y religiosa, en cada región del país se celebra la Semana Santa de diferentes maneras, por ejemplo, en Sachica-Boyacá, se representa en 33 escenas el viacrucis de Jesús cargando su cruz en vivo, lo cual se hace en una calle llamada ‘’calle de la amargura’’. Además en Popayán, la ciudad más dogmática del país, se llevan a cabo las tradicionales procesiones que se remontan a los tiempos coloniales, herencia que nos impusieron los españoles, dejando de lado las creencias ya establecidas en cada territorio invadido. No obstante, puede que mucha gente entienda el sentido de la celebración. Quizás muchos dirán que es un método simbólico de reflexión, pero otros tantos (en su mayoría), no tendrán la menor idea del por qué, pero como lo importante es no quedarse sin plan esta semana, presenciar un show de este tipo sería una muy buena opción.

Si me pusiera a mencionar las actividades que realizan los creyentes en esta semana, seguramente me quedaría corta, o simplemente este texto  aburriría de inmediato a aquellos que no le dan la mayor importancia, ya que por el contrario, prefieren sacarle el jugo para descansar, pasear y la mejor opción, rumbear, porque como somos el país más feliz del mundo, a todo le hacemos fiesta, hasta a la muerte de Jesucristo. Después de cada ceremonia litúrgica que se celebra en el país -independiente de la cultura y el rito-, colombiano que se respete, termina la celebración con una buena Poker en compañía de sus ‘’compinches’’ en la tienda del barrio o la plaza, los más pudientes prefieren un buen whisky.   

Semana Santa, semana de vacaciones, semana de turismo, semana de consumo y la famosa ‘’parranda santa’’. Todo esto en tan solo 8 días. Qué bueno sería  que los colombianos aprovecháramos esta semana para arrepentirnos de todos nuestros pecados, esos que nos condenan a diario a vivir como lo hacemos o por lo menos deberíamos considerar en medio de la celebración y como acto de reflexión, la crucifixión a unos cuantos personajes que le han hecho tanto daño a Colombia. 

viernes, 11 de abril de 2014

La Reforma Agraria: una provocación para el socialismo feudal

Por: Óscar Téllez Dulcey
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La semana del 6 de abril se ha convertido en un lapsus de tiempo, en el cual los colombianos conmemoramos una serie de hechos, que al empezar el ‘’domingo de ramos’’ han de quedar olvidados hasta el próximo año. Que conmemoramos a las víctimas del conflicto (y en realidad son pocos quienes en verdad las conmemoran), muchos se remitieron al ‘’Bogotazo’’, otros más académicos recordaron el frente que hizo Bolívar al Ejército Realista, y muchos –quizás más mediáticos- se conmovieron con el homenaje a las víctimas del genocidio de Ruanda.

Cada hecho resulta importante y digno de ser conmemorado, pero, nos hace falta como país, darle importancia a otra serie de hechos trascendentales, que responden a nuestro presente y que muy seguramente, pasarán inadvertidos por cada colombiano, y utilizados como objeto de estudios sociales por las generaciones futuras. Me preocupa que no leamos los contextos, que nos centremos en conmemorar relatos del pasado y dejemos de lado – en cierto modo- el anuncio que el Presidente Juan Manuel Santos hizo sobre un proyecto que le apunta a la celeridad en los procesos de restitución de tierras.

En el marco de muestro país, la tierra ha sido la ambición de cada habitante y su repartición ha sido manipulada por los actores armados y el Estado, con el objetivo de expropiar y tomar para sí mismos los terrenos más productivos, ricos en recursos y de espléndida ubicación militar. Tal cual, como lo hicieron los sectores burgueses en la Inglaterra pre-industrial, la tierra se repartió entre los sectores dominantes y el campesino quedó sometido a placer de sus amos.

El Presidente afirmó que ‘’por primera vez se está poniendo a las víctimas al frente de un proceso de restitución de tierras’’, añadiendo que su gobierno ha logrado restituir, en los últimos 4 años, más afectados por el tema de la tierra, que lo hecho por Justicia y Paz en 9 años. En lo personal me preocupa la elaboración de un proyecto de ley desde el Gobierno actual. La celeridad en los procesos implica que si alguien reclama su tierra y no existe oposición alguna, se evitará el trámite judicial y será el Gobierno quien se ocupe del asunto.

Por eso, no podemos perder el norte de la situación. Si nosotros como ciudadanos, no estudiamos el asunto y empezamos a buscar vías que nos permitan una participación presencial (no exclusiva) en la elaboración de este tipo de proyectos de ley, pues la situación no va a cambiar. Existirán dos sectores, muy pequeños, que se acomodarán la tierra en su beneficio. Quizás no podamos hablar de aristócratas y burgueses, pero la relación que existe entre estos, y los sectores empresariales del país y el Gobierno se refuerza cada vez más.

En la lectura marxista de los modelos de producción, se expresa una condición feudal del socialismo, que le apuesta a una clase mayoritaria e históricamente oprimida, que subvierta el orden establecido y reaccione contra los entes dominantes presentes en el Estado. No le apuntemos a mantener unos oprimidos generales, busquemos la creación de una clase revolucionaria, que se convierta en mediador de sus intereses mediante el diálogo, la participación y la búsqueda de un bienestar colectivo. 

No puedo afirmar que el aceleramiento va a resultar desastroso, pero si tengo la necesidad de preguntarme ¿qué pasaría si en cada caso de restitución, existe un fuerte opositor que también reafirme su derecho a la tierra? No es el momento que Santos venga con líneas que responden a su presente pre-electoral, pero si es el momento en que debemos legitimar nuestro derechos soberano a decidir qué hacer con este territorio. 

jueves, 10 de abril de 2014

La memoria

Por: Yury Téllez Dulcey
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“Capacidad de almacenar momentos, movimientos y sensaciones para luego reproducirlos”.

¿Qué es la memoria?, El concepto que tenemos de memoria sin distinguir edad, genero, profesión o grado de escolaridad: “es algo que tenemos dentro de la cabeza donde se pueden guardar imágenes, sonidos, movimientos y sentimientos para luego reproducirlos de manera verbal, escrita o comportamental.”

A lo largo de los años nos hemos maravillado del cerebro humano y su capacidad para almacenar información proveniente de vivencias, sentidos, sentimientos, etc., en pocas palabras la memoria.

 Para poder empezar a hablar de la memoria tenemos que entender el lugar del cerebro en el cual se puede reproducir este milagro. La memoria anatómicamente en el cerebro abarca una gran variedad de circuitos neuronales dentro de los cuales se encuentran el lóbulo temporal y límbico como sus dos principales, el resto de la corteza cerebral participa en la captación de señales que luego serán almacenadas.

La memoria tiene varios mecanismos de almacenamiento y desde Aristóteles quien creía que los recuerdos eran espíritus que viajaban por la sangre hasta el corazón, se han tenido varias creencias acerca de ello. Hermann Ebbinghaus creía que el mecanismo de la memoria se basaba en la repetición de monosílabos al final de cada palabra o frase; Frederic Barlett que dependía de la construcción de esquemas mentales y George Miller quien en 1956 escribió el articulo “El mágico número siete más o menos dos: algunos límites de nuestra capacidad para procesar información”, basado en la memoria a corto plazo y el cual explica sobre la capacidad de la memoria para memorizar cinco a siete elementos a la vez, dentro los elementos podemos incluir: silabas, palabras o frases.

Si, existen variedad de mecanismos y con los estudios hasta ahora obtenidos de las capacidades cerebrales, podemos comprender que la información obtenida de los órganos de los sentidos ya sea por repetición o esquemas o el nivel de importancia que cada individuo le da al recuerdo, se va a mantener en los lóbulos límbico y temporal de nuestro cerebro.

Personalmente creo que es algo muy romántico pensar igual que Aristóteles. Con respecto a los demás investigadores, comparto por igual cada una de sus teorías todo depende del tipo de información que se desee almacenar, porque si es un momento vivido lo guardaremos según el nivel de importancia, pero si queremos estudiar para un examen usaremos esquemas mentales para luego repetirlos y finalmente almacenamos la cantidad que cada uno de nosotros necesite. El lugar de almacenamiento siguen siendo los lóbulos límbico y temporal, razón por la cual los recuerdos se asocian a sentimientos de felicidad, tristeza, sorpresa, etc., señales neurotransmisoras que inician su recorrido en estas zonas del cerebro.