martes, 8 de abril de 2014

Hotel Ruanda: ‘’estén alertas, vigilen a sus vecinos’’



Por: Camilo Herrera Marínez


El mundo y los pueblos que existieron y aún existen, han tenido que presenciar diferentes hechos que han marcado la historia y el progreso de la civilización humana. Y así como la alegría, la esperanza y la libertad han sido principios que resultan definidores de algunos de estos sucesos, la tristeza, el dolor y la muerte se convierten en conceptos que resumen las ocurrencias de otros relevantes e importantes momentos en la historia del hombre. Tristemente, hoy toma lugar ésta última, conmemorando en su nombre una de las más sangrientas y terroríficas masacres de orden étnico-político en la historia de África y del mundo, teniendo como saldo de víctimas un cálculo inexacto de 1.000.000 de habitantes de la población Ruandés: El genocidio de Ruanda.

En una extensa jornada de 4 meses, desde el 6 de Abril hasta mediados del mes de Julio, la población mayoritaria denominada como Hutus acorraló a la minoría ruandés conocida como Tutsis, al igual que a los señalados “Hutus moderados”[1], bajo el holocausto al que Jean Hatzfeld titula como “Temporada de Machetes”. Vecinos persiguiendo a otros vecinos; el metal afilado del machete brillaba pese al manoteo de cada Tutsi en su intento por alcanzar las extremidades, el tronco o la cabeza del Hutu que estuviera frente a ellos huyendo; charcos de sangre pintando cada camino pavimentado o destapado de cada zona; Integrantes del Frente Patriótico Ruandés respondiendo con matanzas, fue el ambiente que se respiro a lo largo de 122 días de solo guerra interna. El acceso carnal violento a toda mujer que se encontrara en el paso de tal intento de exterminio no se daba a esperar, y muchos de los niños producto de dichos actos fueron asesinados despiadadamente. Un acto como el asesinato del entonces presidente de Ruanda Juvénal Habyarimana, desencadenó lo que en la película de Terry George del año 2004, Hotel Ruanda, aparece como mensaje principal de la cadena Radio Televisión Libre de las Mil Colina (RTLM): “Ha llegado el momento de limpiar la basura de Ruanda… Tenemos que talar los árboles altos”.

Hotel Ruanda es una película en donde se narra la historia de Paul Rusesabagina (Don Cheadle), Gerente y Administrador de uno de los hoteles más concurridos y bien catalogados a nivel internacional en Ruanda: Des Mille Collines. Él pertenece a la población Hutu, comunidad perpetradora en este caso, pero su dilema se torna sobre sus familiares y amigos, quienes varios de éstos, incluyendo su esposa Tatiana Rusesabagina (Sophie Okonedo), pertenecen a la población Tutsu, minoría victima mencionada anteriormente. Luego del asesinato del presidente Habyarimana. La población y la fuerza armada Hutu inicia con la trágica labor, y pese a esto llegan a revisar e interrogar a Rusesabagina en su morada. Pese a la necesidad utilitaria del hotel en el protagonista laboraba, Rusesabagina es obligado a desplazarse hasta allí, lugar en el que se descubre la identidad Tutsu de su esposa, hijos y varios vecinos con los que el arribó. Rápidamente, la reacción de Rusesabagina fue la de sobornar al capitán que comandaba el operativo, generando que este cediera y así lograr quedarse en el Hotel. Entonces, a lo largo de los 4 meses del genocidio, Rusesabagina logró utilizar el hotel como resguardo para las personas que conseguía ayudar en medio de la barbarie, salvando a miles de pobladores civiles, tanto ruandeses de diferentes rasgos, como extranjeros o ciudadanos de otra zona aledaña.

Es, precisamente, la anterior película mencionada sobre la cual me baso para destacar y resaltar el vigésimo aniversario del genocidio en Ruanda, pues aunque dicho acontecimiento se encuentra enriquecido con varias producciones fílmicas y documentarias, ésta cinta cuenta no solo con un excelente reparto, el cual se destaca por su magnífica interpretación y representación del sufrimiento y el martirio soportado por un pueblo civil inocente y desprendido de aquel fanatismo y arraigo étnico consolidado con fundamentos de segregación y de racismo entre comunidades, sino porque demuestra el resultado de una recopilación en secuencia de lo que fue todo un proceso histórico y político en la consolidación de una sociedad que compartía cierta variedad de características culturales. No obstante, la película marca de manera primordial la concepción de identidad desde ciertos fundamento construidos a base de factores tan elementales como “la forma, anchura y respingado de la nariz” o algo tan polémico y controversial en la actualidad como el color de piel, visto desde la diferencia entre “el nivel de opacidad u oscuridad en el que se encuentre”.

Ahora, mi pregunta aquí es la siguiente: ¿qué tanto sabía usted, lector, acerca de éste incidente?, ¿si tenía conocimiento previo acerca de tan despiadado y macabro incidente que marco la historia de todo un continente?, ¿sabía usted que al interior de ese conflicto los países como Francia y Bélgica tienen cierta participación? Si bien las preguntas no se estipulan en esta columna más que con el propósito de insinuarle al sistema comunicativo y emisivo actual la carencia de importancia que se tiene con los diferentes temas relacionados con la memoria histórica.

Ban Ki Moon, Secretario General de las Naciones Unidas, transmitió un comunicado de prensa en el que recalcaba a toda la comunidad internacional que se debía “aprender de las atrocidades y garantizar que las palabras nunca más siempre sean traducidas en acciones. Esto nunca debe volver a ocurrir”. El anterior comunicado representa una gran relevancia del tema por parte de las instituciones internacionales, pero su transmisión y manejo a nivel social y en el ámbito de la memoria histórica merece un reconocimiento desproporcional de solo verse concebido como indispensable en la construcción social de África Central o una parte de ella. Después de todo, las experiencias y los sucesos ocurridos en un ámbito de muerte, atentados al pueblo y sus principios fundamentales, son la marquilla que se postra en cierto tiempo y espacio determinado, pero que permanece en la continuidad de cada proceso que se realice en pro de una construcción social.



[1] Integrantes de la población Hutu a los que se les consideraba opositores o traidores del pensamiento e ideal Hutu. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario