miércoles, 9 de abril de 2014


¿Dónde están las bombas colombianas?

Por: Edwin Sandoval Montoya
Facebook: Edwin Sandoval
Twitter: @EdwinS_mrJ

“Canciones españolas en Andalucía los sitios tiroteados en los días del 39 ¡Oh!, por favor deja la ventana abierta, Federico Lorca está muerto y se fue”.

Así  hablan  las bombas españolas de Francisco Franco, retratadas de una manera sublime por The Clash en el año  de 1979. Las mismas bombas, asesinatos, desapariciones y la deprimente dictadura militar de 40 años, en la que reino la opresión política y económica en la madre patria. Un periodo de tiempo en el que aproximadamente 270.000 hombres y mujeres fueron retenidos en prisiones del Estado español, y unas 500.000 personas huyeron al exilio.

El  poder es  reclamado por Franco tras la rendición del ejercito republicano español, en una guerra civil que deja más de medio millón de personas asesinadas y desaparecidas; en la que miles de ciudadanos españoles tuvieron que huir a países como Francia, entre otros. Sería una rara coincidencia que al cambiar el apellido Franco por el de Uribe, la situación descrita se conecte automáticamente con nuestro país.

Pero mi intención no es exponerles lo que fue la dictadura del señor Franco, en este caso  tan solo puedo hacer una simple comparación  con la situación colombiana y la similitud del redentor de la patria colombiana con Francisco Franco. Hablo de redentor haciendo referencia al  “Gran Colombiano”, el ex presidente Álvaro Uribe Vélez y su seguridad democrática. Éste hombre se tomó el decente trabajo de utilizar el más grande eufemismo para definir el conflicto en nuestro país como la “lucha contra el narcotráfico”. Desde mi concepción  más sensata, Alvarito en su guerra contra los narco-terratenientes de las guerrillas, buscaba establecer una imagen de salvador y emancipador de todo mal en el país, de tal manera que llegara a ser nombrado único jefe de estado, en condiciones propicias tal y como paso con Franco, es un alivio  pensar en que no se hizo realidad, pero el dolor de cabeza persiste cuando el personaje en cuestión llega victorioso al senado.

Mientras tanto sigo esperando que en muchas más melodías se retraten las bombas colombianas de Alvarito, tal y como se hizo en el 79, en un álbum como London Calling, que aún evoca los resultados desastrosos de la represión franquista. En esto resumo mi invitación a la desobediencia, al evocar, al permanecer. Que no se acabe el reproche en la creación musical, el ejercicio de representar en unos cuantos acordes y firmes versos la memoria insipiente de los que ya no están; que resista  la mención de las atrocidades y los descomunales descalabros de la historia en  un país; en nuestro país. 

Si la banda inglesa hubiera hablado de Colombia tal vez sería así:

“Canciones Colombianas en El Catatumbo los sitios tiroteados en los días del 2009 ¡Oh!, por favor deja la ventana abierta, Jaime Garzón  está muerto y se fue”.

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