miércoles, 30 de abril de 2014

Consumámonos en el fuego de las letras


Por: Rocío Infante Buitrago
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Twitter: @rochy1111


“Donde se queman libros se terminan quemando también personas”. Heinrich Heine

A vísperas de la Feria del Libro,  uno de los eventos más importantes de Bogotá, es oportuno no solo mencionar las cualidades del libro, sino traer a la memoria los horrores por los cuales ha pasado. Porque, ha si como fue una de las creaciones más significativas del ser humano, al mismo tiempo,  ha sido víctima fatal de la ignorancia de su creador y de los enemigos del conocimiento. 

Viajar a otras culturas, obtener diversos conocimientos, dejar volar la imaginación, aprender, crear, soñar, recordar y hasta amar, son las grandezas a las que nos lleva cada uno de los libros existentes en el mundo, -aunque esta descripción es corta para todo lo que representa. Sin embargo, los libros también han sido los principales objetos que han generado controversia a nivel político, social, cultural y religioso en nuestras sociedades. 

Y es precisamente el fuego el mayor protagonista del exterminio del conocimiento y de todas las posibilidades de concebir el mundo desde otras perspectivas. Un ejemplo claro, es el incendio de la Biblioteca de Alejandría, la cual se constituyó como una de las catástrofes más importantes dentro de la cultura occidental, teniendo en cuenta que esta, para el siglo III o IV era prácticamente la más grande. Su riqueza literaria era relevante para la época, no obstante, a pesar de que no se conoce a ciencia cierta sobre los culpables de esta tragedia, se dice que fue Califa Omar, quien se basó en el argumento de que: “Los libros de la Biblioteca o bien contradicen al Corán, y entonces son peligrosos, o bien coinciden con el Corán,  entonces son redundantes”.

Pero no solo el incendio de la Biblioteca de Alejandría ha marcado un hito histórico para el universo de las letras, sino también otro hecho degradante fue en 1933, donde Hitler en la Alemania Nazi dio paso a la persecución, intelectual, cultural y política que finalmente desató la denominada “purga literaria del espíritu no Alemán”. Quema pública de 20.000 libros de tendencia comunista y pacifista,  de autores judíos como Karl Marx, Sigmund Freud, entre otros. Pero en Colombia, los amantes del fuego también hicieron de las suyas. El 13 de mayo del año 1978, en la ciudad de Bucaramanga, la Sociedad de San Pio X, como acto de fe, invitó a todos los feligreses a que participaran en la quema de revistas pornográficas, publicaciones corruptas, entre ellas, libros de Gabriel García Márquez, y una Biblia que a juicio de ellos era pecaminosa porque era una edición protestante y no católica. Obras que  ‘’perturbaban’’ las mentes de los jóvenes.

Mentes que actualmente están corrompidas pero no precisamente por la lectura extensa de libros, sino todo lo contrario, por la ausencia de ellos en sus vidas. Lamentablemente el 67% de la gente en Colombia no lee, sencillamente porque no le gusta. Porque en nuestro país es más costoso un libro que una botella de trago. Por eso es que nuestro país no avanza y los pequeños Hitler de la época siguen haciendo de las suyas.  Así que, quizás, a unos los seguirá consumiendo las llamas de la ignorancia, pero, tal vez, a otros pocos, el fuego de las letras. 

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